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domingo, 6 de septiembre de 2015

Fin de semana en la Pobla de Lillet, Barcelona.

Necesitábamos una pequeña pausa después de tanto trabajo durante todo el verano, y que mejor que ir a relajarse en las montañas! Elegimos para la ocasión el Prepirineo catalán: La Pobla de Lillet y sus alrededores.

Nos dirigimos hacia el Hostal de les Fonts en la Carretera que lleva a Castellar de N'Hug. Después de algunas curvas típicas de montaña, llegamos al hostal, con unos exteriores muy bonitos: jardín (iluminado de noche), boutique, piscina cubierta y sala de ping pong. Y justo al lado pasa el Río Llobregat. El entorno no puede ser mejor! ( y aceptan mascotas).

Hostal de les Fonts, Castellar de N'Hug

Vista desde el Hostal de les Fonts
Puente de piedra, Hostal de les Fonts
 Nos atienden muy amables, y nos dan la habitación 304, muy amplia, con sofá cama, y salida a un gran balcón con vistas al jardín y el paisaje verde. El baño es grande también, hay jabón de manos, gel en la ducha, y toallas suaves. Todo está en buen estado, y muy limpio, salvo las dos sillas de fibra llenas de polvo, hay que reconocerlo. Y sólo faltaría una pequeña nevera para que no le faltara de nada a este hostal.
Habitación 304, Hostal de les Fonts

Habitación 304, Hostal de les Fonts

Baño habitación 304, Hostal de les Fonts

Dejamos nuestra ropa guardada en el armario, y antes de partir de visita a Castellar de N'Hug, el dueño nos pregunta si vamos a cenar en el hostal. Le respondo que en principio, pensábamos quedarnos en Castellar. Y me dice muy amable, que si no nos gusta por ahí, aquí seremos muy bien atendidos. No tenemos más que avisar cuando volvamos para que nos preparen la mesa.

Con esta sensación agradable del buen trato recibido, nos vamos para Castellar en coche, porque nos indican que podemos subir por unas escaleras desde la Fuente, pero parece que hay una buena caminata. Y no somos senderistas asíduos, así que a diez minutos en coche, llegamos a Castellar. A penas hay turistas, o sea que ningún problema para aparcar.
Lo primero que nos llama la atención, a parte de los famosos croissants gigantes, es la coca de chocolate enorme de una pastelería. Y como es hora de la merienda, no podemos resistirnos. Nos atienden con una sonrisa y en castellano. ¡Y la coca está muy buena!

Nos adentramos por el pueblo, enteramente de piedra, muy bonito. Pero lamentamos que esté casi abandonado, con muchas de las casas y apartamentos en venta. Una pena no haber sabido aprovechar los recursos para atraer el turismo necesario para sobrevivir en la zona. Las pistas de esquí de la Molina no están lejos tampoco. En fin, el exceso de muestra de ideología política del lugar no atrae demasiado tampoco, a pesar de la amabilidad de la mayoría de los habitantes. Una pena que al final, lleguen a desaparecer pueblos tan bonitos en sitios privilegiados rodeados de naturaleza como éste.
Croissants gigantes de Castellar de N'Hug
Castellar de N'Hug

Castellar de N'Hug

Castellar de N'Hug

Castellar de N'Hug


Castellar de N'Hug
Vista desde Castellar de N'Hug

Después de deleitarnos con las vistas, aún es pronto así que mejor cenamos en el hostal más cómodos. Pero antes de irnos de Castellar, reservamos mesa para la cena del día siguiente, domingo por la noche, en el Restaurant el Armengou, en la plaza de la iglesia, tal y como se ruega en su puerta, y nos toman los datos.

De vuelta al hostal, avisamos de nuestra intención de cenar y nos dicen que nuestra mesa estará lista entonces. Después de descansar un rato en la habitación, bajamos al comedor, espacioso con decoración moderna y una gran chimenea de piedra, un lugar muy acogedor, y con los demás comensales silenciosos, hacen que la velada se anuncie muy agradable.
Comedor Hostal de les Fonts
Comedor Hostal de les Fonts

En seguida nos atiende el camarero, discreto pero muy amable. El menú es menos amplio por la noche, pero si se desea un plato propuesto al mediodía, siendo posible, no hay ningún problema.
Antes de empezar, nos traen un aperitivo con dos chupitos de vernut casero ( tan rico que no pudimos irnos sin comprar una botella), y patatas chips. Luego nos traen una ensalada con crudités para picar, también un plus de la casa, y pedimos la judías verdes con patatas y jamón, y el revuelto de setas, jamón y ajo tierno. Todo muy bueno.
Menú de día, La Farga Vella,  Hostal de les Fonts


Vermut Hostal de les Fonts

Ensalada de cortesía, Hostal de les Fonts
Judías con patata y jamón, Hostal de las Fonts

revuelto de setas, jamón y ajo tierno, Hostal de les Fonts
De segundo, una trucha de río con frutos secos rellena de jamón, una delicia! y cuello ibérico con guarnición. De postre, crema catalana, y peras al vino, las mejores que he probado!
Hemos cenado muy bien, con productos de calidad, raciones abundantes, y una cocina cuidada, así da gusto!
Trucha de río con frutos secos y jamón, Hostal de les Fonts 

Coll ibéric, Hostal de les Fonts
El precio de 17,30€ + IVA, con pan, agua y vino incluidos, me parece correcto por la calidad ofrecida, y luego a sabiendas que estas personas sólo viven del turismo. Y a algunos forasteros les podrá parecer algo caro, pero en Cataluña, son los precios habituales, y no siempre con semejante calidad y abundancia.

Después de una ducha, por cierto, hay muchísima presión, pero la temperatura del agua varía bastante, lo que puede suponer alguna molestia, y la bañera es resbaladiza. Por desgracia, la noche no es muy reparadora, ya que no molesta el pastor de los pirineos vigilante del lugar, sino otro perro de una casa vecina que se puso a ladrar hasta muy tarde impidiéndonos coger el sueño profundo, una pena en un lugar tan tranquilo, alejado del ruido diario que soportamos como podemos dónde vivimos.
Temprano, empezamos a oír los ruidos de la limpieza, arrastran muebles, portazos por el sistema de cierre automático de las puertas de las habitaciones. En fin, que no hace falta que suene el despertador, ya nos levantamos. Y esperamos que no se reproduzcan las dichosas molestias para esta noche.

Preferimos no desayunar en el buffet del hotel, ya que nos parece algo excesivo su precio, 10€ por persona por un hostal, aunque entendemos que ciertas personas abusan y echan a perder mucha comida, es casi el precio de un menú diario.
Como tenemos que cumplir con unos horarios determinados para el Tren de La Pobla de Lillet, optamos por tomar un desayuno en el bar del mismo hostal, aunque por lo visto, no nos escapamos de los precios algo excesivos, como los "entrepans" que consisten en una torrada de pan con tomate y a elegir el ingrediente de la carta. El de jamón dulce 5,95€ ! A este precio, nos comemos un bocadillo de jamón ibérico en la costa! Entre zumos naturales y café, nos sube casi igual que el desayuno buffet.

Por lo menos nos vamos listos para aguantar toda la mañana. Y disfrutando del aire fresco por la mañana de las montañas, ¡una gozada!, conducimos hasta la estación de la Pobla de Lillet para coger el tren del cemento de las 11h30. Nos dan folletos con los horarios, pagamos el pack (unos 27€/dos pers.) para las diferentes entradas ya que lo queremos ver todo y sale mejor de precio así, podéis ver los horarios y tarifas en www.trendelciment.cat. Sino, el hostal nos regaló también un 10% para el trayecto ida y vuelta del tren (7,50€/pers).
Notad que el tren pasa cada hora, así que si queréis poder verlo todo, tenéis que coger el de las 10h30 que es el primero o el de las 11h30, porque los jardines Can Artigas cierran al mediodía, de ahí que nos aconsejen bajar en esta parada primero y visitar el Museo del cemento después (la última parada). También podéis partir desde el Museo haciendo el recorrido al revés. O bien si no queréis ir con el tren, hay aparcamiento en el Museo y cerca de los jardines. El trayecto en trenecillo de 3,5km se hace en unos 20 minutos en total.

Nosotros por la cosa de divertirnos un poco, optamos por ir con el tren, por el camino que recorría a diario entonces el cemento de la fábrica y los altos cargos. Los obreros iban andando durante 20 minutos desde la Pobla. El tren puede ser divertido para los niños, pero no se puede disfrutar bien del paisaje la verdad, ni se ve el río que discurre abajo.
El Tren no circula a las 14h, así que os tendréis que quedar a comer por el Museo del cemento, dónde como nos indicaron en la estación, está el bar de la estación del Museo que tiene un pequeño menú sencillo o bocadillos, o el Refugio Quatre Cases (mal indicado), por la carretera que sube al lado del Museo, que ofrece otro menú sencillo también.

Antes de partir, esperando la llegada del tren, visitamos la exposición de locomotoras y trenes antiguos en el local detrás de la estación.
Exposición trenes antiguos, estación de La Pobla de Lillet

Locomotoras antiguas, estación de La Pobla de Lillet

Locomotora antigua, estación de La Pobla de Lillet
Ya ha llegado el tren, primera parada: Los Jardines Can Artigas, obsequio de Gaudí en reconocimiento a la hospitalidad de los Señores Artigas. Los jardines son muy bonitos, como no podía ser de otra forma de la firma del más grande. Recuerdan mucho al Parc Güell de Barcelona, pero tienen su propia personalidad. Como nota, no se puede fumar en los jardines, aunque como siempre muchos no lo respetan. Y el agua de las fuentes no es potable.
Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas

Jardines Can Artigas 
Jardines Can Artigas
En cada visita, tenéis una hora de paseo tranquilo hasta la llegada del próximo tren. Y aquí llega el nuestro, y nos vamos para la última parada a unos pocos minutos de aquí: el Museo del cemento.
En la entrada, hay una réplica de un tren en el que se pueden subir los niños, y unos poneys por si quieren dar una vuelta. Aunque con el calor que ya pegaba, no apetecía demasiado.
Nos dirigimos hacia la fábrica, y empezamos por un audiovisual (en castellano, por la hora), y luego una señora nos explica lo que vamos a ver en la sala de exposición y luego en la propia fábrica de la que no quedan más que ruinas.
La expo es muy interesante, pero hay que tomarse el tiempo de leer, y puede aburrir a los niños. Luego se debe usar casco obligatorio para ver la fábrica, ya que las ruinas pueden ser peligrosas, aunque por mucho casco que se lleve, no creo que nos proteja de una caída de pared.
 En fin, como somos buenos, hacemos caso de todo, y con la falta de un guía para que la visita resulte más amena e instructiva, recorremos libremente lo que queda de lo que fue la fábrica de cemento Asland que dió trabajo a muchos habitantes de la zona durante 71 años! Aquí os dejo el enlace: http://www.museuciment.cat/esp/museu.php. Con este paisaje tan verde alrededor, cuesta creer que entonces, todo estaba recubierto por el polvo grisáceo de la fábrica.
Maqueta de la antigua fábrica de cemento de La Pobla de Lillet

Ruinas de la fábrica de cemento de la Pobla de Lillet

Hora de comer, y sin ver ningún cartel anunciando el Refugio, bajamos un poco a ver si vemos alguna señalización, y por casualidad, veo un pequeño cartel de madera en un poste, con el nombre del refugio medio borrado. Y nos encaminamos por el camino mencionado, la carretera lateral al museo. Se trata de una casona grande e impresionante de fuera, porque dentro es bastante cutre. Claro se trata de un refugio no de un hotel, pero con mi alma de decoradora, siempre veo posibilidades desperdiciadas.
rincón de comedor del Refugi Quatre Cases, el Clot del Moro

Pollo al horno, Refugi Quatre Cases

Albóndigas caseras, Refugi Quatre Cases

Fachada delantera del Refugi Quatre Cases

Esperamos bastante a que nos atienda la camarera jóven, como de costumbre parece un negocio familiar ya que los padres se encargan de la cocina y se ven algo superados cuando hay bastantes comensales a la vez.
Elegimos el salmorejo, suave y fresquito, y los espaguetis. Y de segundo el pollo al horno, y albóndigas caseras, muy buenos los dos. Postres sencillos: tarta de chocolate con naranja, que en realidad era bizcocho con naranja confitada, y cobertura de chocolate. Todo por unos 28€. Propuestas de menú algo escasas, pero estaba bueno.

Como siempre por estos lugares, no esperéis encontraros con una carta traducida al castellano. Y por cierto, en algunos establecimientos y lugares turísticos, les cuesta mucho responder en español, lo que puede ser violento para los turistas forasteros que no entienden el catalán. Como una pareja que tuvo que decirle al dueño del refugio que no lo entendían para que éste les hablara en español. Y luego quiso hacerse el gracioso sacando unas palabras en árabe, a las cuales le contesté yo algunas, y parece que al final no se sintió tan listo. Lo bueno que en la cocina, se les oía hablar entre sí en castellano. Y los demás hablamos también otros idiomas, y no por eso los imponemos ni nos sentimos superiores a nadie. Hoy en día hablar varios idiomas nos enriquece y la facilidad de comunicación abre muchas posibilidades de vida. Quién prefiere encerrarse en su mundo, tiene mucho que perder y poco que ganar.
Es mi opinión, pero viviendo únicamente del turismo, creo que sería más educado responder en el idioma que hablan los turistas y tener traducidos los menús, no cuesta tanto, ya que Cataluña es bilingüe, sin contar que Francia también resulta muy cerca. Es una cuestión de consideración hacia las personas que dejan su dinero y ayudan a que sobreviva la zona, y transmiten sus impresiones a través de los medios actuales muy efectivos para atraer a la gente al lugar o espantar la, ¡que lugares para visitar hay muchos!
Y por eso, la dueña del Hostal de les Fonts fue muy educada y considerada al decir que ella hacía lo posible para poder comunicarse con los clientes de fuera porque lo que cuenta es poder comprenderse. Aunque algunos estemos más acostumbrados a hablar en un idioma u otro, siempre podemos esforzarnos un poco ya sólo para que la gente de otras comunidades no se sienta extranjera y discriminada en su propio país. El trato es primordial para la supervivencia de estos hosteleros, por desgracia, pocos lo han entendido aún.

En fin, sólo quería hacer este paréntesis, ya que no me parece oportuno mezclar la ideología política con algo que no tendría que tener nada que ver ni verse perjudicado por las ideas de otros, como el hecho de que porque un pueblo se quiera declarar de manera ficticia "independiente" (como lo pone en la señal del pueblo de La Pobla de Lillet y en otros de la región), tengamos que aguantar todos banderas enormes en los monumentos del lugar (en el Puente Viejo), o que estén envueltos en plásticos amarillos como basura.
Esto desde luego que no invita a volver por no sentirnos bien recibidos los que simplemente pensamos que el turismo no entiende de política, nacionalidad, religión, raza o tendencia sexual. Creo que todos tenemos derecho a disfrutar del patrimonio existente, y más cuando nos dejamos un dinero para hacerlo o incluso venimos de lejos.
Y por eso, desaparecen estos pueblos, la hospitalidad se demuestra en todos los aspectos, y no imponiendo sus criterios ni pensamientos. Por eso vivimos en Libertad, pero respetando siempre al prójimo.

Y después de esta pequeña reivindicación, harta de que se me arruinen mis fotos, y ver mi incomodidad reflejada en la de los demás turistas, sigo con nuestro recorrido del día.

Retomamos el tren para hacer el recorrido inverso y recuperar nuestro coche en el aparcamiento de la estación. Y de ahí, nos vamos a la Mina de petroleo del Riutort. Yendo hacia Guardiola de Berguedá, justo al pasar el camping a mano derecha, a unos 100m, hay una señal que indica que hay que girar justo por este camino forestal para llegar a la mina.
En el blog de la mina, los horarios no están actualizados, pone que las visitas de la tarde son a las 17h y las 18h y resulta que son a y cuarto en punto!
El guía, geólogo amable, pero viendo que le hablábamos en español, en ningún momento cambió de idioma, ni cuando llegaron un grupo de rumanos, que por mucho que entendieran el idioma, dudo que fuera de manera perfecta. Y suerte que no había algún portugués o francés!
La visita de la mina es interesante con las explicaciones, pero no es nada espectacular. Me refiero que si habéis tenido la oportunidad de ir a la Mina de carbón de Escucha, en Teruel, no se parece en absoluto. Simplemente, en ésta se va andando escuchando las explicaciones del guía, en catalán, y el recorrido dura una media hora por 4,50€ por persona y 10 cent. el gorrito de protección para el casco para no compartir piojos, que aquí no va incluido.
Mina de petroleo del Riutort
Mina de petroleo del Riutort

Mina de petroleo del Riutort

Mina de petroleo del Riutort

Regresamos a La Pobla de Lillet para visitar el centro. No tiene muchos monumentos, la iglesia y dos puentes, y como os he dicho, el más grande no se puede apreciar con una bandera gigante que cuelga del mismo. Recomiendo dar la vuelta al pueblo empezando por las calles interiores dónde la iglesia por ejemplo, y volver por el curso del río, dónde la antigua fábrica de textil para disfrutar del paseo a lo largo del río hasta volver al centro, media horita de camino tranquilo.También podéis ver un pequeño rincón a la izquierda de la carretera, se trata de una fuente de Gaudí. Y a la otra orilla dónde el puente viejo, hay un mural de azulejos relatando la antigüedad del pueblo bastante reciente (700 años), de ahí su escasos vestigios.
Queríamos reservar restaurante en el mismo pueblo para la comida del día siguiente, lunes, pero por lo visto, todo cierra, salvo los bares de la plaza supongo.
La Pobla de Lillet

Fuente de Gaudí, La Pobla de Lillet

La Pobla de Lillet

La Pobla de Lillet

La Pobla de Lillet

La Pobla de Lillet

La tarde cunde y decidimos acercarnos al Monasterio de Santa María de Lillet a unos escasos kms. es una pista rural en algún tramo, en mal estado, pero despacio se llega. El Monumento está en rehabilitación, pero el paisaje es bonito, también queda algún resto del antiguo castillo.
Monasterio de Santa María de Lillet

Monasterio de Santa María de Lillet

Y nos llaman desde el Restaurant Armengou de Castellar de N'Hug dónde hicimos la reserva para la noche, diciéndonos que lo lamentan pero los cocineros son pareja y han tenido un problema familiar, por lo que deben ausentarse y no pueden abrir. No sé si alguien se creería semejante trola! Porque poco probable sería que un negocio cerrara porque los dos cocineros dejan colgado a sus jefes! Nosotros vimos que dónde anotaban nuestra reserva, no había nadie más apuntado, así que lo más seguro es que no querían abrir para atender a una sola mesa de dos personas. Prefiero la honestidad con lamento sincero, que no una mentira tomándonos por tontos. Aunque hay que reconocerlo, tuvieron la amabilidad de avisarnos y no ir hasta Castellar y encontrarnos con la puerta cerrada.
Pero vamos, que luego se preguntarán por qué el pueblo está abandonado!

Pues nada, a cenar en el Hostal Les Fonts, que para eso se come muy bien y estamos cerquita de la cama para descansar en seguida!
Después de una buena ducha, estábamos sólo dos mesitas ocupadas en el comedor, y como siempre nos atienden muy bien, preguntamos por los platos del mediodía: el trinxat y la ensalada griega, porque nos apetecen platos ligeros, y las croquetas. Por lo visto, han tenido muchos comensales al mediodía y las croquetas y el trinxat han volado!
Cena:
Aperitivo con el exquisito vermut de la casa y rodajita con chorizo excelente. Ensalada griega de la casa con nueces y pipas de girasol, muy buena, y calamares a la romana. Butifarra con queso gratinado, y canelones. De postre, una macedonia de fruta natural, deliciosa! y un bonbón helado.
Y otra cena muy rica!

Aperitivo Hostal de les Fonts

Ensalada griega, Hostal de les Fonts

Butifarra "esparracada" con queso, Hostal de les Fonts

Macedonia de frutas naturales, Hostal de les Fonts
Esa noche pudimos descansar bien, sin ladridos, y a la mañana siguiente ya se notaba que el hotel estaba casi vacío, porque tampoco molestó ningún ruido de limpieza ni nada.

Listos para comenzar nuestro último día de turismo relax por la zona! Pagamos la cuenta del hostal, el dueño nos explica muy bien todo lo consumido y el precio de la habitación, y nos recomienda reservar en su propia web no en Booking para otra vez, ya que sale algo más barato, y se puede elegir media pensión. Ahora ya sabemos que no hace falta irse a otro sitio para cenar bien.

Antes de partir para las Fuentes del Río Llobregat, nos detenemos un rato en la boutique del hostal para comprar algunas cosas ricas, y por supuesto, el famoso vermut de la casa.
El camino del propio parking nos lleva al de las Fuentes, y la cafetería El Molí de les Fonts dónde nos tomamos el desayuno: bocadillos de media baguette muy ricos, y a precio muy correcto, 13,80€ con dos bocadillos, dos refrescos y café con leche.
El Molí de les Fonts

El Molí de les Fonts

Y ya con el estómago lleno, nos adentramos en ese bonito lugar subiendo unas escaleras de madera en medio de un bosque frondoso. El camino está muy bien para cualquier edad, pero no habilitado para discapacitados. El paisaje de agua  que nos ofrecen las Fuentes del Llobregat y su caudal es  digno de ver, a pesar de algún imprudente que pasa las vallas de seguridad con señal de peligro para hacerse fotos en las rocas resbaladizas.
El lugar es fresco con mucha sombra, así que por la mañana, mejor llevaos un jersey fino que la diferencia de temperatura es notable. Y si queréis, como os decía al principio, desde aquí podéis seguir subiendo hasta Castellar.
Después de un buen rato disfrutando del entorno y haciendo de fotógrafos improvisos para otros turistas, bajamos de vuelta hasta el molino antiguo.
Fuentes del Llobregat

Fuentes del Llobregat

Fuentes del Llobregat

Próximo rincón a descubrir: La Fuente del Obispo (la Font del Bisbe). Encontré este lugar gracias a otro bloguero, y se lo agradezco porque sin  las coordenadas exactas para el GPS (N 42.214121 E2.00665), con dirección a Sant Jaume de Frontanyà, hubiera sido difícil encontrarlo. Y desde luego que vale la pena verlo! Está al borde de una pequeña carretera, dónde es probable que encontréis unas vacas descansando, y más adelante, hay una flecha azul muy pequeña en la calzada que indica un sendero a la derecha. Sólo tenéis que dejar el coche aparcado en este mismo sitio, y adentraros en el bosque, con cuidado de no caeros, que no hay un camino habilitado, pero se nota que hay algo de tránsito.
Y al cabo de unos 100m, aparecerá este lugar mágico! Un salto de agua por encima de un abrigo curioso. El agua está helada, eso sí, pero seguro que como este bloguero/a, si tenéis mascota, se lo pasara muy bien!
La Font del Bisbe

La Font del Bisbe

La Font del Bisbe

La Font del Bisbe

La Font del Bisbe

vista desde arriba de La Font del Bisbe

Ya terminamos nuestra estancia en La Pobla de Lillet, y en el viaje de regreso, nos desviamos hacia el norte para visitar Bagá, justo antes del Túnel del Cadí. Hora de comer, y como recomendación de internet, buscamos el Hostal Restaurant Cal Batista.
Nos pegamos una pequeña caminata desde el centro del pueblo hasta el restaurante a la otra punta C/ Raval, al final de la gran rambla. Es lunes, y es de los pocos establecimientos abiertos, así que la gente está acudiendo acercándose la hora punta. Pero aunque la camarera y el dueño se ven muy atareados, consiguen llevarlo adelante. El menú diario vale 10,90€ + IVA.
No es muy extenso ya que se tratan de 3 platos, y veo que la mayoría pedimos lo mismo: carpaccio de melón con jamón, buenísimo cortado tan fino, espaguetis con salmón, y merluza en salsa de mermelada de tomate, y secreto con puré de patatas casera. Y para terminar: yogur natural artesano, y flan. Todo muy bueno, comedor bonito, les supera un poco la faena, con un camarero más, sería lo suyo. Pero es un buen sitio para comer de paso.

En cuanto al pueblo, se puede descubrir en poco tiempo, tiene rincones bonitos, plaza y calles medievales, y un gran parque verde así como una preciosa vista sobre las montañas pirenaicas.
Portal en Bagá

Iglesia de Bagá

Bagá


Bagá

Bagá


Bagá
Bagá

Bagá

Bagá

Y aquí este agradable fin de semana entre montañas y naturaleza...















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