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sábado, 7 de abril de 2018

3er día de fin de Semana Santa en Mosqueruela, Teruel

Mosqueruela amanece con un día propio de primavera por fin.

Y tras el mismo desayuno buffet del día anterior en el hotel Mas de Cebrián, con el ambiente frío y tenso propio del lugar, decidimos echar un vistazo a las terrazas exteriores, al que se accede, al lado de la barra, por el rincón de lectura. Comprobamos que el mantenimiento exterior es igual de deficiente que la limpieza interior: una cosa son plantas silvestres, y otra, plantas muertas en todas las macetas de las terrazas, que esperamos que en verano, por lo menos, se cuiden algo más, ya que parece que la terrazas son de ambiente chill-out y hay barbacoas. Y en la entrada al aparcamiento, al salir, pudimos ver basura esparcida entre los matorrales. La verdad que el invierno no hace que un mínimo de limpieza y mantenimiento no se puedan realizar.

Dejamos nuestra habitación para dirigirnos a la recepción y hacer el check-out. Después de la experiencia vivida durante los dos días de alojamiento, no esperamos más entusiasmo por parte del personal. Y en la línea habitual, sin ningún interés en absoluto por nuestra opinión sobre nuestra estancia, sólo con un "ya os vaís" en tono indiferente, nos despachan rápido con la entrega de la factura, explicándonos el sobrecargo por los dos cafés tomados en las cenas, no fuera que los regalasen a cambio de la limpieza no realizada.

En resumen, el hotel Mas de Cebrián podría ser el paraíso, como anuncian en su folleto, pero dista mucho de serlo. Habíamos reservado con tres meses de antelación, y habíamos pedido una habitación silenciosa, y no fue así. Pues lo de "paraíso" desapareció en la primera noche desde la atención en el recibimiento como en la salida que fueron muy fríos, ya que ni en hoteles de grandes cadenas se atiende de esta forma. Y lo normal en este tipo de alojamientos rurales de unas doce habitaciones, es que te atiendan de forma personalizada y amigable, es lo que hace que quieras volver, por el trato recibido. La información que te dan para hacer en los alrededores también es muy escasa, se entrega un folleto sin más explicaciones, ni preguntando si ya se conoce la zona.
Cuando leímos otros comentarios en Booking antes de reservar, nos preguntamos si fuimos al mismo establecimiento, porque en nada se parece el trato que recibimos nosotros, y menos aún el conjunto a un paraíso. Aunque también hemos visto en los comentarios de años anteriores que otros huéspedes comparten nuestra experiencia, así como comensales en TripAdvisor.

Desde luego no es pasión ni esmero en agradar a los huéspedes lo que define este hotel. Y es muy penoso porque bien se sabe que la hostelería es muy sacrificada, y cualquier enamorado de su profesión debería aportar todo su empeño en hacer que este lugar fuera mágico, o como pretenden que fuera un paraíso. Si no les gusta su trabajo, igual deberían dedicarse a otra cosa y dejar sitio a otros más entregados y profesionales.
En todo caso, creo que los propietarios, que han hecho el esfuerzo de invertir en este negocio, además de haber recibido subvenciones para la rehabilitación del edificio, con la buena intención de atraer al turismo por una de las zonas más despobladas de España, podrían preocuparse más por la gestión de su negocio que deja mucho que desear en manos de gerentes sin ninguna motivación por desempeñar su papel de la mejor forma.
Una pena en un enclave privilegiado que no se disponga del mejor personal, porque sin sonrisa ni simpatía, ni atención alguna hacia el cliente, los demás fallos, que resultarían detalles, toman importancia, y en conjunto el hotel resulta decepcionante.

Pero por suerte, en Mosqueruela así como en las proximidades, hay alternativas mucho mejores, y con un trato humano muy destacable y fiel a la zona. Igual deberían tomar ejemplo, porque hoy en día los turistas no estamos sólo de paso, sino que recomendamos a muchos conocidos y clientes potenciales. Y las criticas con argumentos pueden llevar tanto al éxito de un local como a su ruina. Bajo la experiencia vivida, y por lo tanto, mi punto de vista, no volvería al hotel Mas de Cebrián, y no lo recomendaría.

Nuestro último día de turismo por Gudár-Javalambre acaba de empezar, y nos dirigimos al Merendero de las Truchas de Mosqueruela. Avisaros que con la carretera que está en obras, ya que la ruta hacia Mosqueruela está en un estado pésimo, llena de parches, parece que hay algunos cambios de entrada a los senderos, y se les ha olvidado señalar de forma correcta dicho merendero. Así que al salir del pueblo en dirección a Cantavieja, procurad ir despacio llegando a la Ermita de San Lamberto justo a la salida del pueblo. Tenéis que coger una pequeña y antigua ruta que llevaría a la Iglesuela del Cid. Y siguiendo la pista con tramos de tierra, yendo con cuidado porque la recorren ciclistas y senderistas, llegaréis al merendero tras un camino de unos 6,5 km que no se hace pesado, ya que podéis disfrutar de la vegetación y de los muros de piedra seca propios de la zona. También pasaréis delante de un bonito abrevadero de madera tallada acabado con forma de cabeza de caballo o burro.
Abrevadero camino del merendero de las truchas,
Mosqueruela
Ya llegamos al final del camino y a mano derecha, podemos ver que el embalse no está en su total esplendor ya que le falta mucha agua. La zona sufre de sequía desde hace mucho tiempo. Podemos aparcar abajo dónde la zona de barbacoa. Ya hay gente dispuesta a disfrutar de un bonito día.

Embalse del merendero de las truchas,
Mosqueruela

Embalse del merendero de las truchas,
Mosqueruela

Camino en el merendero de las truchas,
Mosqueruela
Después de ver más de cerca el embalse que sirve de piscina natural en verano, si tiene más volumen de agua, decidimos descubrir el resto del camino dónde nos detenemos delante de una roca con un  placa en homenaje a un agente forestal fallecido.
Placa en homenaje a guarda forestal,
el merendero de las truchas, Mosqueruela

Y al final, llegamos a una área con refugio de piedra y otra caseta para aseos que parecen indicar que, en verano, aquí se instala un chiringuito.
Merendero de las truchas, Mosqueruela

Merendero de las truchas, Mosqueruela
Como el bosque apacible invita a a un bonito paseo, nos adentramos un poco en él admirando su vegetación y pequeños rincones curiosos que parecen mágicos.

Bosque del merendero de las truchas,
Mosqueruela

Bosque del merendero de las truchas,
Mosqueruela

Volvemos sobre nuestros pasos hasta regresar en coche a la Ermita de San Lamberto, para admirar el monumento por fuera, ya que está cerrado. 

Ermita de San Lamberto, Mosqueruela

Ermita de San Lamberto, Mosqueruela
Ermita de San Lamberto, Mosqueruela
Ermita de San Lamberto, Mosqueruela

Vista de Mosqueruela desde la Ermita de San Lamberto

Y ya es hora de comer, por segundo vez, en La Posada de Mosqueruela, dónde nos atienden de forma calurosa, y contentos de que repitamos en su establecimiento en un mismo fin de semana. Es que la comida y la acogida, incluso por parte del personal nuevo, bien se lo merecen. Se nota el amor por su trabajo y la calidad humana de su gente. 
Volvemos a elegir el menú que va variando, por 21€, es muy completo y delicioso (ver primera entrada de "Fin de Semana Santa en Mosqueruela"). A pesar de estar el comedor al completo, el servicio sigue igual de bueno. 
Cerveza Alhambra Reserva, bien fría,
La Posada de Mosqueruela

Alcachofas, La Posada de Mosqueruela

Corvina, La Posada de Mosqueruela

Y nos despedimos de este maravilloso establecimiento con la promesa de volver a deleitarnos con su gastronomía, y también alojarnos en una de sus preciosas habitaciones, con la seguridad de una atención recibida superior.

La visita a Mosqueruela ha acabado, y emprendemos ruta hacia Vilafranca del Cid, a unos 35 minutos, dónde hemos reservado la Casa Rural La Caseta de L'Hort para nuestra última noche de fin de Semana Santa.
La casa rural no está indicada, y es muy fácil perderse por las calles de difícil acceso de este pueblo, por lo que os recomiendo seguir la señal que indica "Pla de Mosorro", y no tendréis pérdida. Llegados abajo del barranco, seguid unos metros más por la pista y justo a la izquierda, hay un camino de piedras (no hay indicación de la casa), se trata del cauce del río, el cual no suele aparecer, salvo unas pocas veces al año cuando llueve fuerte. Pasaréis unos huertos de cada lado, y la casa se encuentra a mano izquierda. Si tenéis dificultad para encontrarla, llamad al dueño, Raúl, como hicimos nosotros, y os irá indicando el camino por teléfono.
Podéis dejar el coche justo delante de la puerta de la casa. Raúl y su madre nos reciben de forma jovial y amigable. Nos enseñan toda la casa y su funcionamiento con mucha confianza, preocupándose en todo momento por el bienestar del huésped. 
Casa rural La Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid

La casa está muy bien acondicionada para una estancia placentera, es muy luminosa, y con unas vistas preciosas, y un jardincito rústico muy bonito que va tomando forma. 
Vista desde la Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid


Jardín de la Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid
La terraza aún está por acabar, y hay proyecto de hacer un jardín japonés, ojalá se pueda realizar, porque quedará precioso. 
Vista desde la Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid

Vista desde la casa rural La Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid

La limpieza es muy correcta, y hay buenos electrodomésticos. La casa es cálida con suelo radiante, además de poder encender la chimenea con la leña que nos deja Raúl.

Casa rural La Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid
 Como pequeño detalle, faltaría un trapo de cocina, para secarse las manos, y una tostadora para estancias algo más largas que una noche, aunque hay un pequeño horno que tiene grill. Pero hay de todo, como una buena cafetera y cápsulas, lavadora, lavavajillas, nevera, etc... Y también hay tiendas en el centro muy cerca para hacer las compras necesarias para desayunos y demás, aunque Raúl deja en la casa lo que hayan podido dejar otros huéspedes como aliños y condimentos.
Casa rural La Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid
Sólo avisaros que para personas con dificultades para moverse, no os recomiendo esta casa ya que se trata de una estancia por planta con escaleras, por lo que la cocina se encuentra en la primera planta, y la habitación con jacuzzi, y una cuarto de baño con ducha y aseo se encuentran en la segunda planta.
También aceptan mascotas, por lo que es posible que os encontréis algún pelillo por ahí, que por mucho que se limpie, siempre se queda algo en el ambiente, así que para alérgicos, no es apto tampoco. 
Casa rural La Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid

Casa rural La Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid
 La habitación reune lo necesario para estar cómodos, y aunque no disponga de sitio para un armario o cómoda, sí tiene espacio encima del murito para dejar maletas o ropa, y un mueble empotrado con estantes.
Casa rural La Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid
Nosotros conocíamos ya Vilafranca del Cid, y por eso decidimos pasar el resto de la tarde relajándonos en los sillones de masaje, y luego darnos un buen baño en el jacuzzi, aunque las burbujas salían algo flojitas, las bolitas efervescentes que dejo Raúl fueron un detalle. Como nota, eché en falta un mango de ducha para poder aclararme antes de salir de la bañera, sólo está el grifo sin alcachofa.
Casa rural La Caseta de L'Hort,
Vilafranca del Cid

Hora de cenar, y nos vamos al Restaurante elegido "L'Escudella" (C/ Portell, nº4. T. 685 856 386), con la suerte de que abre el domingo por la noche. El local está ubicado cerca de la salida del pueblo, y con mucho sitio para aparcar, justo enfrente tiene parking y gratis. El exterior no deja entrever que en su interior se esconde un tesoro para los amantes de la gastronomía y el buen hacer. 

La sala, sin ser muy grande, es espaciosa y decorada con gusto. Nuestra mesa es muy íntima, y nos sentimos cómodos, aparte de que es una noche muy tranquila por ser domingo sin duda, porque suelen tener completo y amplían los horarios para fechas señaladas como Semana Santa.
Restaurante L'Escudella, Vilafranca del Cid

Restaurante L'Escudella, Vilafranca del Cid

Nos atiende Bruno en la sala, con un trato cercano, y en los fogones, su marido, Emilio. Su carta se presenta con platos fabulosos, creados con mucha pasión y originalidad, con una combinación de sabores sorprendentes. 
Restaurante L'Escudella, Vilafranca del Cid

Cuando viajamos bastante y conocemos tantos restaurantes, es un enorme placer poder descubrir algo totalmente nuevo y tan afín a nuestro gusto por la aventura gastronómica.
Los productos son de proximidad y de la mejor calidad, y elegimos los platos que más nos llaman la atención, pero no dejamos de probar también las sugerencias de Bruno, como los "Napoleones", croquetas con forma de sombrero de Napoleón. De mientras esperamos para la degustación, Bruno nos trae unas olivas muy buenas de aperitivo.
Aperitivo, Restaurante L'Escudella,
Vilafranca del Cid
Los Napoleones, si os gustan la croquetas de Morella, os diré que éstas son muy superiores en sabor y textura, con un crujiente delicado, y suavidad en su interior pero a la vez con fundamento,  como diría uno. 
Napoleones, Restaurante L'Escudella,
Vilafranca del Cid
 Cada bocado es un placer para los sentidos, el carpaccio con foie resulta maravilloso! Y eso que hemos probado carpaccios, pero éste con una combinación de ingredientes fabulosos lo convierten en una obra de arte!
Carpaccio con foie, Restaurante L'Escudella,
Vilafranca del Cid

Luego nos sorprende con gracia el crujiente de bolo en forma de puro relleno de morcilla, y ahumado con especias, como la canela, en el cual destaca el carácter de una fantasía gastronómica ligado a un esmero en su elaboración. 
Crujiente de bolo, Restaurante L'Escudella,
Vilafranca del Cid

Llegan los segundos: un solomillo de ternera en su punto ¡impresionante! y ¡qué decir del magret de pato, pura delicia en boca! Y como veréis en las fotos, las cantidades son muy generosas, tanto que no pude terminar el magret, pero por supuesto que no lo iba a dejar, así que Bruno fue muy amable de preparármelo para llevar. Y todo acompañado de un buen vino Somontano blanco fresco.
Solomillo, Restaurante L'Escudella,
Vilafranca del Cid

Magret de pato, Restaurante L'Escudella,
Vilafranca del Cid

Y de postre, estamos bien llenos, pero no podemos irnos sin probar, en todo caso, otra fantástica obra de arte como el helado de higos con naranja. Un plato lleno de matices, incluso sensaciones, porque una cucharadita de helado era como si te comieras la fruta original. Y la combinación de ingredientes utilizados y los colores del plato hacen de este postre algo incomparable. 
Helado de higo con naranja, Restaurante L'Escudella,
Vilafranca del Cid

No se trata de añadir simplemente un ingrediente con otro, sino de crear una obra maestra con ingredientes frescos, sin alterar en nada su gusto sino al contrario resaltar cada sabor de forma magistral. ¡Cómo dista del típico brownie o coulant que encontramos por todas partes! Y hay tantas combinaciones posibles e ideas como imaginación para realizar un postre digno de la máxima excelencia gastronómica. Y todo por un precio muy justo por todo lo que se nos ofreció, unos 76€ los dos.
Y para coronar esta magnífica velada, el chef vino a saludarnos, y mantuvimos una charla muy amena con la pareja, que si no le ponemos fin porque ya se hace tarde, ¡nos quedamos hasta la mañana siguiente! 
La verdad que el servicio y el trato fueron inigualables nos sentimos entre amigos. Y esta calidad humana es lo que buscamos la gente enamorada del turismo, de la gastronomía, y de la vida. Como pusimos en TripAdvisor, la mejor manera de resumirlo era poniendo de título: "me hizo muy feliz!". 
Podéis estar seguros de que vais a seguir teniendo mucho éxito, porque os lo merecéis sin duda. Y estamos ansiosos por volver por la zona, sólo por volver a disfrutar de vuestro arte y pasión por vuestro trabajo que refleja vuestro carácter y buen corazón.
¡Ah! y para los que sois de la zona o simplemente os queréis acercar sólo para probar una experiencia de lo más original, se hacen cenas teatrealizadas sobre temas literarios, de libros distintos, tantos los clásicos como otros best sellers o libros de cabecera, del tipo "Como agua para chocolate". Una apuesta original unida al talento de los anfitriones, ¡no hay que perdérselo! Ojalá viviéramos más cerca, pero quién sabe si algún día podamos asistir a una de ellas...

La 1h30 de la madrugada y con la satisfacción plena de haber pasado una velada increíble, nos reunimos con nuestra cama de la Caseta de l'Hort, muy cómoda por cierto. La verdad que ha sigo una gozada poder alojarnos en esta casa rural. Es ideal para desconectar, y el haber podido dormir en silencio la convierte en un remanso de paz, justo lo que buscábamos para acabar este gran fin de Semana. Esperamos volver pronto para poder disfrutar más de la casa, de su paz, de sus increíbles vistas, de los bonitos paseos por lo alrededores, y de la buena gastronomía de la zona.

Y aquí se acaba nuestro fin de Semana Santa en Gúdar-Javalambre y el Maestrazgo. Nos encanta esta zona, y no dudaremos en volver siempre.

viernes, 6 de abril de 2018

Fin de Semana Santa en Mosqueruela, Teruel

Primer día en Mosqueruela:

En nuestro afán de poder desconectar unos días, y aprovechando el fin de Semana Santa, elegimos la zona de Gúdar-Javalambre en la provincia de Teruel. Nos dirigimos al Hotel Mas de Cebrián, en la carretera de Mosqueruela a Puertomingalvo, con una nota y comentarios bastante buenos, aunque no los mejores de la zona, pero nuestra primera elección La Posada de Mosqueruela estando completa, esta alternativa parece muy correcta.
Ubicado en un enclave muy bonito y con apariencia apacible, libre de cualquier otra construcción cercana, esta antigua masía rehabilitada parece el hotel rural ideal para la desconexión total.
De fácil acceso, cercano a la carretera de Puertomingalvo, y con parking gratis y bastante grande, previsto tanto para los huéspedes del hotel como para el restaurante. Y con la alegría de haber llegado a nuestro destino y listos para disfrutar del lugar, vamos a hacer el check-in. Acostumbrados a viajar por los alrededores, y siempre recibidos de manera muy amable y calurosa, tan fiel a la zona, nos esperamos la misma bienvenida acorde con las ganas de un negocio próspero.

Hotel Mas de Cebrián, Mosqueruela

Por desgracia, la primera impresión es del todo desconcertante, ¡parece que acabamos de irrumpir de forma inoportuna en medio de un velatorio! A penas nos dicen un "hola" en voz baja, y con una seriedad tremenda. En fin, hacemos el check-in, y eso sí, nos recuerdan las opciones que ofrece el hotel igual que ya lo hicieron por whatsapp unos días antes de nuestra llegada. Se notan las ganas de vender. Se trata de una noche observando las estrellas con un experto en astronomía, visitas y rutas guiadas, servicio de masaje, que por los comentarios leídos deja que desear, y el spa del establecimiento que consiste en un jacuzzi para 4 personas, y según algún comentario de internet, pudiendo coincidir con otra pareja a la vez, cosa que no apetece especialmente. En fin, nuestra habitación ya dispone de bañera, y aunque no sea de hidromasaje, nos conformaremos con la intimidad que nos proporcione, no necesitamos más.

La recepcionista nos entrega una pastilla para encender el fuego de nuestra chimenea, y sin preguntar si queremos ir primero a buscar nuestras maletas, nos lleva hasta nuestra habitación por la escalera, sin aludir al ascensor, y como si de un relato aprendido de memoria se tratase, nos comenta con la misma frialdad la información a saber sobre la habitación, la chimenea, y para cualquier otra cosa, que preguntemos en recepción. Bueno muchas ganas ni confianza para ello nos da, la verdad. Aquí, dejamos la charla tan inusual que nos ha hecho sentir más como un número o cliente cualquiera de un hotel de paso, y a ver si ha sido fruto de un mal momento y en estos tres días, aparece un cambio repentino en el trato al cliente, porque nos ha dejado algo atónitos en un sitio como éste.

En fin, ya decididos a pasar un fin de semana estupendo pese a la acogida decepcionante, nos alegramos de ver que nuestra habitación es preciosa. Se trata de la Junior Suite "Vistabella" (cada habitación tiene nombre de pueblos de la zona). La Suite es muy espaciosa, y con una decoración con apariencia lujosa, los techos con vigas, una bonita terracita y unas vistas increibles.
La cama es extra grande, la bañera es amplia también y los diferentes detalles como los albornoces, las zapatillas, las velas, los sales de baño, o las amenities de calidad se aprecian. La chimenea le pone el toque romántico al conjunto. También dispone de una tv plana. Así que todo parece indicar que disfrutaremos de este lugar que parece un remanso de paz. 
Junior Suite Vistabella, Mas de Cebrián, Mosqueruela

Junior Suite Vistabella, Mas de Cebrián, Mosqueruela
Por desgracia, a los pocos minutos, ya empezamos a observar algún defecto en las instalaciones que provoca cierta incomodidad, como la puerta-espejo del lavabo que está incluido en la misma estancia que la ducha. La dichosa puerta no se ajusta en absoluto al marco de la puerta, es más, es bastante más estrecha, y por lo tanto, no lleva pestillo alguno y se queda medio abierta impidiendo toda privacidad. Además, al encender la luz interior, la puerta se convierte en semitransparente, por lo que la intimidad resulta nula. A bastantes parejas no nos parece agradable el compartir los momentos íntimos y personales del aseo. Y el afán de modernismo en la decoración no debería estar reñido con la comodidad y la función lógica de cada estancia. 
A lo largo de la estancia, iremos encontrando elementos poco acertados en la habitación, como las luces de cabecero que en vez de ser suaves para invitar a la relajación y a leer, parecen dos focos deslumbrantes. También durante la noche, quién sea sensible a la luz y no lleve antifaz, padecerá mucho de la luz de emergencia encima de la puerta que alumbra toda la estancia, así como el detector en el techo que parpadea sin cesar. Son cosas que se pueden mejorar fácilmente, existen luces más discretas y puertas más idóneas.

Bueno, dejamos los inconvenientes encontrados, para irnos a comer dónde hemos reservado mesa en Mosqueruela a escasos 6 km, en La Posada de Mosqueruela (C/ Mayor, 16, T. 617427561), que ya que no pudimos alojarnos ahí, por lo menos, podemos disfrutar de su buena cocina.
En Mosqueruela, encontraréis un aparcamiento subiendo en la entrada. La Posada se ubica justo después de los 5 portales en la plaza Mayor. Es una casa de piedra típica, y justo en su entrada, están los pequeños lavabos, modernos y muy limpios. Y la sala tiene una decoración muy cálida habiendo sabido conjugar el estilo rústico y moderno, y una gran chimenea le aporta la temperatura ideal.

La Posada de Mosqueruela
Dentro, nos acogen con sonrisa y mucha amabilidad, ¡qué alivio! Y nos acompañan a nuestra mesa, amplia y elegante, y con sillas cómodas, en un rincón muy bonito del comedor, más intimo y alejado de las mesas grandes que se esperan. 
La Posada de Mosqueruela

El rincón está lleno de luz ya que dispone de una ventana de techo y un pequeño patio exterior que le da mucho encanto. Podemos elegir entre una carta muy variada con platos elaborados y típicos, carnes, pescados, y todo a precio muy correcto, o el menú de 21€ con IVA, y que incluye un pequeño entrante, dos platos, postre, agua pan y café, !o sea perfecto! Además se trata de un menú exquisito, con cocina elaborada, y mezcla de sabores y texturas muy acertadas.
Carta la Posada de Mosqueruela
Carta la Posada de Mosqueruela
Menú la Posada de Mosqueruela

Nos decantamos por el menú. El servicio es rápido, amable, y se nota que buscan la satisfacción del cliente en todo momento. Todo el personal es cordial y a pesar de estar el comedor completo, siempre llevan la sonrisa puesta y se preocupan por no descuidar a ningún cliente.
Deciros que el pan servido se merece una mención especial ¡porque está de muerte! Y acompañado de dos copitas de vino blanco Verdejo, todo fue delicioso. Ya con los comentarios leídos antes de ir, decidimos reservar otro día más, y ¡qué buena decisión!
Pan La Posada de Mosqueruela

Pizza de secreto y queso Brie, La Posada de Mosqueruela


Galleta hojaldrada con chipirón y panceta,
La Posada de Mosqueruela

Ravioli de setas sobre crema de raíces,
la Posada de Mosqueruela

Ensalada de pollo con habas, La Posada de Mosqueruela

Calamar con verduras a la soja y cítricos,
La Posada de Mosqueruela

Carrilleras de cerdo sobre parmentier de romero
y caramelo de vino tinto, La Posada de Mosqueruela

Tatin de pera con helado de vainilla caramelo,
La Posada de Mosqueruela

Cuajada de leche de oveja, chocolate blanco
y helado de mandarina, La Posada de Mosqueruela

Ahora, demos un paseo por Mosqueruela, un pueblo muy bonito que merece una visita sin duda. A pesar del frío, la visita se hace muy agradable, admiramos sus calles llenas de historia. 
Mosqueruela, Teruel


Mosqueruela, Teruel

Mosqueruela, Teruel

Mosqueruela, Teruel

Mosqueruela, Teruel

Mosqueruela, Teruel

Mosqueruela, Teruel

Mosqueruela, Teruel

Y ya tenemos ganas de relajarnos en nuestra suite del hotel Mas de Cebrián. Decidimos ver una película de nuestro usb ya que aún es temprano para un baño. El problema no es que la tv esté manipulada de modo que no se pueda subir demasiado el volumen, lo que me parece muy bien, pero el inconveniente es que resulta que el mando de la tv no es el original, con lo cual se hace casi imposible que funcionen las teclas correctamente. Bueno, la tv era un plus, tampoco es que vayamos a un sitio así para verla, pero que funcionara bien no estaría demás, ya que está. Finalmente, después de mucho toquetear, conseguimos ver algo. 
De mientras, además del extractor del baño que también hace ruido de tapa que golpea con el viento, empezamos a oír un ruido sordo como si de mazazos constantes se trataran. Hay que decir que la puerta de la habitación no aísla de nada, ya que hay un gran hueco por debajo de la misma, lo que deja pasar cualquier ruido exterior.
Al final, pudimos comprobar que el dichoso ruido molesto era la puerta batiente de la barra. Al abrirla y cerrarla todo el rato al pasar la camarera, retumba en toda la estructura del hotel, o por lo menos desde nuestra habitación, se oye de forma tremenda, a pesar de la respuesta a nuestro comentario en Booking por parte de la dueña que dice que nunca nadie se ha quejado.
Pues bien, igual debería pasar una noche en esa habitación para ver que los huéspedes no nos dedicamos a mentir, sino a destacar ciertas molestias que se podrían evitar. Luego los dueños son libres de hacer oídos sordos o hacer lo posible para remediarlo. También constan en otros comentarios anteriores lo molestas que resultan la puerta del baño y la luz de emergencia, y por lo visto, no se ha hecho absolutamente nada para solucionarlo.  

Ahora lo que más nos apetece es tomarnos un buen baño relajante intentando también cubrir ese ruido constante y perturbador, por un sitio suponiendo ser un remanso de paz. También hay que añadir que, por mucho que la gerente, porque me consta que no es la dueña, responda otra vez que la caja del ascensor está aislada, puedo asegurar que el ruido es también molesto cada vez que se pone en marcha. 
Podemos tolerar el ruido de la ducha del vecino, aunque no debería escucharse de tal forma, y algún ruido de niños, ya que el hotel no es exclusivamente para adultos, y por suerte, los que habían en ese momento alojados se mostraron silenciosos y educados en el restaurante.
Pero los ruidos por defectos de estructura con suelo de hormigón impreso en todo el hotel, como sus grietas que demuestran que no es el material adecuado para una construcción en continuo movimiento, sí podrían haberse evitado haciendo las cosas bien. Y por desgracia, no es el único hotel al que hemos ido que padece de falta de buen juicio y seriedad en su construcción, como otros propietarios mismos nos comentaron.

Encendemos la chimenea, o lo intentamos porque no es nada fácil, será por el viento que hace. Al segundo día, lo logramos, pero la leña dura muy poco tiempo, una media hora, y si queréis más, son 5€ más por cesta, a arañar un poco más por aquí. En fin, con un poco de música de fondo, conseguimos el ambiente buscado y relajarnos al máximo. 
Junior Suite Vistabella, Mas de Cebrián, Mosqueruela

Junior Suite Vistabella, Mas de Cebrián,
Mosqueruela

Y ya es hora de cenar. Como hace frío y preferimos no salir del hotel para cenar, reservamos media pensión desde un principio. El restaurante se ubica en la planta baja accediendo por el bar. El comedor es moderno y espacioso con paredes de piedra y una chimenea en un rincón que aporta mucha calidez, además de buena temperatura, mejor no elegir la mesa muy cerca.
Restaurante Mas de Cebrián, Mosqueruela

El camarero tan serio como la recepcionista, que parece que estén todos operados de la sonrisa, nos pregunta si tenemos media pensión, y al saberlo, descarta la carta y el menú degustación de 43€, para dejarnos con el menú gastronómico valorado en 22€, él que nos toca, sin ninguna explicación, y haciéndonos sentir como de segunda.

En fin, el menú se presenta muy bien, aunque quizás algo escaso en propuestas (3 por plato), echaría en falta una ensalada, ya que al cenar las dos noches, había algunos platos repetidos, y no siempre apetece lo mismo o un plato caliente de primero. Pero sería la única pega que le pondría, porque incluye un primer plato a compartir, un entrante, un segundo, postre y agua. Lo que está muy bien por el precio, ya que son platos elaborados, con productos de calidad y presentación cuidada. 
Carpaccio con fresas, Restaurante Mas de Cebrián



Costillas, Restaurante mas de Cebrián

Esculla, Restaurante Mas de Cebrián, Mosqueruela

Crema de calabaza con semillas, Restaurante Mas de Cebrián
Rollito de trucha envuelto con jamón,
Restaurante Mas de Cebrián, Mosqueruela

Las dos noches que estuvimos cenando, el servicio siguió igual de serio y frío, simplemente, ponen los platos y nada más. No se preocupan en absoluto por la opinión del comensal, ni una sola palabra amable ni por simple formalidad, ¡lo nunca visto en años de viajes! No hay ninguna gana de comunicarse ni de interactuar con el cliente.
Eso sí, el servicio es rápido y los platos llegan en su punto, salvo la segunda noche en la que nos sirvieron un carpaccio de pulpo, que por querer decorarlo con escamas de sal, su exceso casi arruina el plato. La camarera que nos atendió entonces fue algo más amable, hay que decirlo, aunque tuvimos el mismo numerito con los menús, descartando los demás. Una pena que no haya una posibilidad, mediante un suplemento, el poder elegir el menú degustación, ya que no es que salga barato alojarse con media pensión.
Pero se sirve, y una vez terminados, ni "adiós, buenas noches"! Cuando vamos a un restaurante y en nuestro caso ya son muchos, no sólo agradecemos la buena comida sino el trato amigable y cordial que es lo que hace que volvamos a los sitios, en este caso no será así, una lástima.

Nos vamos a descansar a nuestra habitación. Y después de que acabe el servicio y dejar de oír los ruidos de puerta de la barra, sillas arrastradas, y pasos que retumban, por fin podemos dormirnos.


Segundo día en Mosqueruela: ver próxima entrada...