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viernes, 8 de mayo de 2015

2º día en el Bajo Aragón y el Maestrazgo: Museo minero de Escucha, Castellote, embalse de Santolea, Las Planas, Cuevas de Cañart

Después de un buen desayuno en la bodeguita del Hostal Casa de la Fuente, decidimos añadir a nuestros planes de hoy la visita al Museo Minero de Escucha en la comarca de las Cuencas Mineras. No estaba planeado ya que parecía algo alejado para poder abarcar todas las excursiones previstas en el día, y queríamos dejarlo para otra ocasión. Pero, con las buenas recomendaciones de nuestro anfitrión y los folletos turísticos disponibles en la Casa, nos entró el gusanillo por aprovechar la ocasión y ver la única mina de carbón de estas características en España.

Escucha se encuentra a unos 45km de Alcorisa, pero desde luego vale la pena! Lo único: no olvidéis llamar para reservar antes de ir (http://www.museomineroescucha.es/). Nosotros no sabíamos que había que reservar obligatoriamente. Y es que sólo entra el número de personas que caben en el tren de la mina que desciende a 200m de profundidad para hacer el resto del recorrido andando. La visita es muy amena e interesante tanto para adultos como para niños (entrada:12€ adultos, 7€ niños). Eso sí, preveed algo de abrigo para dentro de la mina si no queréis acabar con un buen resfriado por la diferencia de temperatura en época calurosa.

Museo minero de Escucha

Museo minero de Escucha
Por suerte, un grupo de 12 personas decidieron cambiar su hora de visita y gracias a ello, pudimos entrar en el grupo. Después de ponernos el equipamiento como casi verdaderos mineros (casco, lámpara, petaca, y todo para la seguridad), ya podemos empezar nuestra visita de la mina de hora y media aprox., con una guía que sin duda lleva el mundo minero en su corazón. También podéis visitar gratis los laboratorios, a nosotros no nos dio tiempo ya que el día aún nos reservaba muchas más visitas...
Entrada al Museo minero de Escucha
Próxima parada: Castellote.
Es un pequeño pueblo enclavado en la montaña con algunos vestigios del pasado: ruina de su envidiado castillo, objeto de disputas durante siglos, que domina el conjunto de la población; la iglesia, la lonja, el lavadero, alguna callejuela, ermitas...
Castellote

Castellote
Castellote

Castellote
Tenemos reserva en el Bar Restaurante El Batán (Paseo de la Mina, 14. T. 978887588). Y como por toda la zona, el mismo trato simpático. Las propuestas son: dos menús con mucha variedad de platos incluso de cuchara (menú de 15€ o 10,50€ del día) y carta (con pizzas también). La comida es casera, con buenas raciones, todo muy bueno y servicio rápido.

Menú 15€ elegido:
Surtido de pinchos, El Batán, Castellote

Hamburguesas caseras con patatas,
El Batán, Castellote

Y de postre: natilla casera de vainilla, muy fresca. 

Menú del día 10,50€ elegido: 
Torrada de pisto con queso de cabra,
El Batán, Castellote
Parrillada de carne, El Batán, Castellote

Y de postre: canutillos rellenos de chocolate, y nata.
Buenos menús a precio muy asequible. Aunque nos cobraron el único café pedido cuando éste iba incluido en el menú de 15€. Pero no nos quejaremos que hemos comido muy bien por unos 30€ dos personas.

Nos esperamos un rato en el coche hasta que la lluvia de paso se detenga. La verdad que tenemos mucha suerte porque a pesar del cielo muy nublado, el tiempo aguanta bastante para nuestro disfrute, incluso hace calor por ser aún mayo.

Ahora toca dirigirnos a Las Planas pero no sin antes detenernos para admirar la belleza del Embalse de Santolea...

Vista del embalse de Santolea desde Castellote

Embalse de Santolea

Vista de Castellote desde el embalse de Santolea

Embalse de Santolea
La carretera rodea este embalse grandioso protegido por rocas escarpadas de las que algunos escaladores aprovechan sus formas como desafío. El lugar transmite paz y armonía, y el sonido de las aves moradoras del lugar nos revela cuán pequeños somos en medio de la grandeza de la naturaleza. 

Seguimos bordeando el embalse, sin poder dejar de admirar su esplendor, para llegar hasta Las Planas, dónde vamos a descubrir un rincón paradisiaco: el Salto del Huergo.

Como muchos de estos lugares recónditos, no hay señalización a penas que los indique, así que tuvimos que adentrarnos en el pueblo para preguntar a su gente, muy amable como de costumbre. 
Se trata de una pista forestal antes de llegar al pueblo a la izquierda de la carretera. 
Tenéis que seguir el camino de la derecha (si vais por la izquierda, acabaréis a orillas del río, piscina natural en verano) por el sendero de trekking blanco y rojo indicado en postes, rocas y árboles, y llegaréis a una masilla en ruinas. 
Aquí podéis dejar el coche aparcado y seguir a pie por el camino igual señalizado. El trayecto es muy corto, agradable y fácil de recorrer. Pasaréis a través de un pequeño bosque hasta llegar a este paraje tan espectacular que nos ofrece la naturaleza...

El Salto del Huergo, Las Planas

El Salto del Huergo, Las Planas

El Salto del Huergo, Las Planas


El Salto del Huergo, Las Planas

El Salto del Huergo, Las Planas
El Salto del Huergo, Las Planas
El Salto del Huergo, Las Planas
Aún con la emoción de ver tan bello paraje, lo dejamos con su recuerdo grabado en la retina, porque la ruta debe seguir, y nos vamos en dirección a Cuevas de Cañart.

Bordeamos el otro lado del embalse de Santolea con cuidado por el mal estado de la carretera, y al cabo de unos 40 minutos, llegamos a este pequeño pueblo enclavado en un paraje natural de singular belleza, el más destacable: el Salto de San Juan. 
Salto de San Juan, Cuevas de Cañart

Cuevas de Cañart

Cuevas de Cañart
Y también nos despiertan interés los restos del Convento de los Monjes Servitas. Su aspecto tétrico nos resulta cuando menos sobrecogedor.
Convento de los Monjes Servitas, Cuevas de Cañart
Convento de los Monjes Servitas, Cuevas de Cañart

Convento de los Monjes Servitas, Cuevas de Cañart
Convento de los Monjes Servitas, Cuevas de Cañart

Acabamos nuestra jornada tan enriquecedora con un paseo tranquilo por el pueblo, con sus gentes saludando con la amabilidad habitual de estos lugares remotos en los que en vez de cruzarnos con gente cerrada, nos encontramos con personas abiertas al forastero y entrañables.

Estamos de regreso en Alcorisa, y vamos a cenar (previa reserva) en la Brasería de Pili, en la plaza cercana a la Casa de la Fuente.
El comedor en primera planta está bastante lleno y ruidoso por mesas grandes de jóvenes escandalosos, pero son fiestas. Nos atienden con una sonrisa, y otra vez la misma oferta gastronómica de tapas, bocadillos, platos combinados, todo muy sencillo. Hay también carne a la brasa, pero como tenemos poco apetito, nos volvemos a decantar por unas tapas, a ver si esta vez acertamos:
Elegimos: ensalada de cabra con crudité que viene con un solo trozo fino de queso por encima, fresca pero muy normalita; berberechos a la brasa y Pulpo a la gallega muy buenos. Tabla de jamón y queso bien. Total: 33€.
Esperábamos encontrarnos con algo de cocina más casera, de la región, con productos frescos, hortalizas, carnes. Un poco decepcionante la pobre variedad de oferta del pueblo, pero por lo menos algo cenamos.

La noche en el Hostal Casa de la Fuente fue más tranquila que la anterior, pero tampoco muy reparadora por los petardos y los gritos de la calle hasta altas horas de la madrugada. Está claro que sabíamos a lo que nos exponíamos viniendo en fiestas locales. Pero sin contar que la oferta hotelera de la zona es muy limitada, no queríamos desperdiciar la oportunidad de alojarnos en este hostal por su buena fama y ubicación.
Desde luego, Casa de la Fuente es un hostal con encanto ideal para alojarse cerca de todas las visitas y con un trato estupendo. Seguro que entre semana o cuando no hay fiestas, será una gozada disfrutar de la casa y de la buena compañía de los dueños.

Y empieza el último día de visita por el Bajo Aragón y el Maestrazgo...











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