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sábado, 11 de abril de 2015

Fin de Semana Santa en el Matarraña, provincia de Teruel: 1er día - El salt de la Portellada

Por fin llega el ansiado fin de Semana Santa para huir un poco de la rutina, y nos decantamos por visitar el Matarraña de nuevo. Esta vez toca disfrutar de sus paisajes de montañas y cascadas de agua impresionantes!

Por la fecha señalada, hemos reservado con bastante antelación cada restaurante al que pensamos acudir para deleitarnos con la gastronomía de la zona. Y después de unas 2h30 de ruta, dejamos la nacional para dirigirnos a Ráfales, un pueblecito con un pequeño conjunto monumental y una casa rural-restaurante llamada la Alquería (plaza Mayor, 9, 44589 Ráfales. Tfno. 978856405. Mail: info@lalqueria.net (se puede reservar por mail)), con muchos encantos.

Llegamos puntuales a nuestra hora de reserva, aparcamos en la misma calle principal, y llamamos al timbre del restaurante, muy fácil de encontrar al lado del bar del pueblo en la Plaza mayor, y con una fachada azul muy bonita. Nos recibe nuestro anfitrión que nos invita a descansar un momento en el salón, mientras organiza la sala para la llegada de todos los comensales. Se trata de un comedor con unas 5 mesas reservadas todas, por supuesto, del que se encarga el dueño, y su mujer es la cocinera. Elegimos este establecimiento por las recomendaciones de la web, y ¡no nos defraudó en absoluto!

Ya podemos sentarnos en nuestra mesita para dos. el ambiente es muy agradable y fiel al estilo rural pero con toque de elegancia y modernidad. El dueño es extrovertido y nos detalla los platos propuestos. La carta no es extendida pero sin duda se trata de platos esmerados y poco habituales por su descripción. Así que promete cuando uno busca experiencias gastronómicas  nuevas.
De mientras esperamos los primeros elegidos, nos sirve un paté de morcilla casera delicioso, acompañado de una cerveza zaragozana Ambar 1900, muy fina para los que no gustan de un sabor fuerte, es idónea.
La sala ya está llena, y es una gozada poder disfrutar de una comida exquisita con ese ambiente tranquilo y música de fondo. Los entrantes ya llegan, parece que el dueño se ve desbordado por la faena, pero no hay prisa, ¡estamos de vacaciones!
Paté casero de morcilla, La Alquería en Ráfales

El carpaccio de atún con helado de piquillos es de un sabor intenso que refleja la calidad del producto. Y qué decir de los raviolis de huevo trufado con fondo de foie y cecina, ¡una delicia!
Los segundos se hacen esperar, pero el dueño se esmera en atender con mucha cercanía y el trato personal deja huella en regiones así tan rurales dónde la gente suele tener fama de "cerrados". La verdad que nos hemos sentido muy a gusto todo el tiempo. Creo que los hosteleros de la zona entienden que el trato es fundamental para el bienestar de su negocio, y desde luego consiguen que pasemos un momento muy agradable para todos los sentidos, como para tener ganas de repetir y seguir descubriendo los muchos parajes que ocultos entre su paisaje sinuoso y "sus muros naturales".

Carpaccio de atún con helado de piquillos, La Alquería en Ráfales

Raviolis de huevo trufado con fondo de foie y cecina, la Alquería en Ráfales


¡Ya están los segundos! son la oferta del día a parte de la carta: Magret de pato caramelizado con chutney de mango, en principio debía ser con melocotones de Calanda, pero no habían, y el dueño muy gentilmente vino a disculparse y asegurarse de que me gustara la propuesta alternativa. Y por supuesto, siempre estoy lista para probar sabores nuevos.
La carrillera de cerdo confitada durante unas 16 horas está muy buena con su salsa de frutos rojos que acompaña a la perfección. El magret tiene una cobertura crujiente de azúcar con toque de horno que le confiere un sabor y textura increíbles. ¿Quizás, algunas partes de la carne estaban ligeramente menos tiernas por ser puntas? Pero por lo demás, tanto el punto como la presentación, con flores naturales, y el afán del propietario por saber que todo va bien e informarnos de la elaboración de cada plato, hacen que la comida sea realmente especial.

Magret de pato caramelizado con chutney de mango, La Alquería en Ráfales

Carrilleras de cerdo blanco de Teruel confitadas, La Alquería en Ráfales


El postre se anuncia igual de original: sorbete de Rooibos y frambuesa (de la misma infusión) con helado de lavanda, y la torrija de pistacho con helado de vainilla y chocolate ponen la guinda y la nota en lo más alto.
Granizado de Rooibos y frambuesa con helado de lavanda, La Alquería en Ráfales

Torrija de pistacho con helados de vainilla y chocolate, La Alquería en Ráfales

El precio está evidentemente en consonancia con la calidad de los platos, aunque el café siendo ristretto podría valer menos de 1,35€. Para dos personas, pagamos 70€. Personalmente creo que vale la pena si se quiere degustar platos finos y esmerados en un entorno privilegiado. Sin duda repetiría la experiencia en este lugar tan encantador. El único "pero" sería la lentitud del servicio por estar el dueño sirviendo sólo y tener que atender por la mañana a la casa rural también. Pero todo lo demás hace que nos vayamos del sitio con gran satisfacción.

Nos damos un paseo breve tomando algunas fotos de recuerdo, y es que Ráfales es muy pequeño pero es digno de ser visto. Y ya nos vamos para el Salt de la Portellada, ¡que el tiempo no para!

Debido a las lluvias tan fuertes recientes, la carretera a la Portellada estaba cerrada, así que tuvimos que ir por la nacional dirección Valderrobles, un trayecto algo más largo. Es importante saber que para recorrer el Matarraña, es mejor no ir con coche demasiado bajo, la verdad que un 4x4 sería lo ideal, ya que Teruel existe pero parece que para el gobierno de Aragón, las carreteras de la provincia no son de merecida atención. Y ahora entiendo como a menudo por inundaciones, muchos pueblos se encuentran aislados debido a corrimientos de tierra y caminos cortados. Hemos podido comprobar el mal estado de éstos, la poca anchura para dos sentidos, y la extrema prudencia que hay que tener al conducir por rutas en su mayoría pistas forestales, poco mantenidas más que por los lugareños que hacen lo posible. Pero desde luego que la aventura lo merece!

La entrada al camino del Salt está señalizada con un pequeño cartel, así que id despacito cuando seguis la carretera para no perderos la entrada. Podéis dejar el coche en el aparcamiento de hierba en la entrada y andar unos 2,5km hasta la cascada, o podéis seguir la pista, bastante llana, hay dos parkings de tierra para pocos coches, y justo antes del Salt, se puede dejar ahí mismo.
Nosotros decidimos hacer el camino andando, más por desconocimiento de esos parkings siguientes que otra cosa, y por ver a tanta gente emprender a pie el camino. Pero el paseo entre campos de almendros con la suerte del tiempo soleado resultó muy agradable. Encuentro incluso una lástima la cantidad de coches que hay justo en el Salt, porque estropean la paz del lugar, sin contar los graciosos que se permiten cruzar con quads a toda velocidad sin cuidado de la gente ni de los niños.
Es una pena que no exista ese respeto por lo que nos ofrece la naturaleza, y por lo tanto estos lugares casi mágicos tenderán a desaparecer.
Camino al Salt de la Portellada

A pesar de la Semana Santa, no esperábamos tanta gente en el lugar. Sin embargo, lo que afectó al disfrute de la paz del lugar, no lo hizo en cuanto a la grata sorpresa de ver semejante espectáculo! Con tanta lluvia en el mes anterior, la cascada estaba en su plenitud, con un caudal impresionante y una caída libre de 20 metros de alto!
Las formas de las rocas por la erosión y el tiempo también son increíbles. Se puede llegar hasta la poza de la cascada por un caminito de tierra algo empinado parece ser, y primero hay que cruzar el río y mojarse los pies, eso dependerá de la época y del caudal del río en ese momento.
Por desgracia, con tanto ajetreo de turistas, no pudimos divisar la fauna del lugar, como las nutrias o las aves acuáticas o las que anidan en los escarpes que sí se dejaban entrever lejos en lo alto.
El Salt de la Portellada

El Salt de la portellada
El Salt de la Portellada

El Salt de la Portellada
El Salt de la portellada
El Salt de la portellada
El Salt de la Portellada
El cúmulo de gente y la avanzada hora hacen que decidamos no quedarnos más tiempo disfrutando de tales vistas, así que regresamos por el camino emprendido hasta el coche.

Volvemos a pasar Ráfales para dirigirnos a Fuentespalda dónde se ubica nuestro alojamiento, el Hotel Mas de la Serra, propiedad del heredero del Whisky escocés, Glenfiddich. Y aquí comienzan nuestras peripecias! Os ahorro la desdichada aventura, de noche y en caminos de tierra y piedras por el parque natural.
Simplemente, no hagáis caso del GPS, ni del Google Map que os llevarán a una de las entradas del Embalse de Pena por esos caminos intransitables que no llevan a ningún sitio más que a un paisaje tétrico! Y si no tenéis Movistar, podréis desconectar del mundo! No hay cobertura para ninguna otra compañía aunque resulte increible en 2015!
En realidad, el hotel es muy fácil de encontrar. La entrada al camino que lleva hasta él, está en la A1414, viniendo de Valderrobles hacia Fuentespalda, en el margen izquierdo de la carretera, y justo antes del camping de Fuentespalda, hay una señal con el nombre del hotel, y aunque luminosa y parpadeante, es poco visible por sus colores en letras amarillas sobre fondo verde. A lo largo de la pista, están las mismas señales del hotel para saber por dónde ir. La pista no está en muy mal estado, desde luego mucho mejor que otras! Pero sí que no se puede ir con coche deportivo bajo, igual que por el resto de las pistas forestales de la comarca.

Al final, Luis consiguió dar con nosotros y vino a buscarnos, así que le seguimos hasta el hotel iluminado de noche. En cuanto a la calidad precio del establecimiento, según nuestra opinión, como la de muchos otros en la web, el hotel no está a la altura de las expectativas por 165€ la noche todo el año. Dicho precio resulta abusivo teniendo en cuenta que serían necesarias mejoras a nivel de comodidad.
Hotel Mas de la Serra, Fuentespalda

Hotel Mas de la Serra


El Hotel Mas de la Serra: 

El entorno y las vistas son insuperables, inspiran mucha paz. El Mas mantiene una estética exterior lujosa y en consonancia con las bases de su época original. La decoración interior es esmerada para recrear el ambiente medieval. 
Hotel Mas de la Serra
Hotel Mas de la Serra, Fuentespalda

Nos tocó la habitación con foto en la puerta de Horta de Sant Joan y llavero con un corderito. Tiene las mejores vistas del hotel sobre los almendros en flor y toda la finca. Y dispone de tv plana, dvd con entrada usb, aunque la señal digital no llega muy bien, ni qué decir de la señal wifi!
Habitación "Horta de Sant Joan", Hotel Mas de la Serra



Habitación "Horta de Sant Joan", Hotel Mas de la Serra
En cuanto a la comodidad, las almohadas son de lo más incómodas, por una vez que no había traído las mías por dos noches no veía la necesidad, no dormí bien por culpa de eso, podrían ser de viscolástic, ya que se adaptan muy bien a todo el mundo y son duraderas. El colchón no es incómodo pero no de lo mejor tampoco (nunca he dormido mejor como en Casa Neres en Torrecilla de Alcañiz, todo de viscolástic, una cama increíble, ¡como en casa!
Tampoco hay armario, sí  una cuantas perchas en una barra de hierro forjado y una gran cómoda. Pero lo peor de la habitación es el ruido del suelo de madera maciza, de qué manera cruje, da hasta reparo andar. 
Os recomiendo no poner la calefacción o pararla en cuanto lleguéis de alguna excursión, se regula desde abajo del propio radiador, porque con las paredes de piedra del hotel tan gruesas, retienen mucho la temperatura, y con manta y edredón, la verdad que hacía demasiado calor.

Pasemos al baño, es de estilo moderno de diseño y microcemento. Se aprecian todos los artículos de aseo necesarios, hasta gorro y discos de algodón, y secador de pelo, y el gel de ducha tiene un olor tremendo a plantas que relaja mucho, perfecto para el lugar. El toallero calefactor también es ideal para envolverse en la toalla caliente después de la ducha.  
Sin embargo veo varios defectos: detalles como que faltan tapones a mandos de grifos, el inodoro tarda en llenarse, luego hay una única alcachofa de ducha fija en el techo, lo que resulta poco práctico, y también hasta que no se vacíe de agua por completo, se oye las gotas caer. Tampoco hay mampara, por lo tanto, todo el agua se sale. Aunque hay en el libro de acogida de la habitación, todo está descrito y dicen que el suelo es a prueba de agua, no es cómodo tener que apartar todo de la ducha para que no se moje, y más cuando no hay ni un taburete para dejar la ropa.
Un punto importante es la falta de ventilación en el baño que implica que los malos olores acaben en la habitación. Y la humedad tarda mucho en desaparecer del baño dejándolo todo con condensación. Tampoco hay espejo agrandador ni bastante luz para maquillarse o afeitarse. En lo que se refiere a la limpieza, es correcta pero no impecable. 
No hay cortina en la ventana, pero a no ser que algún buitre lleve prismáticos de lejos para observaros, no hay ningún problema de que os puedan ver de fuera. Y la verdad que las vistas desde el baño son como para tener un despertar revivificante disfrutando de un paisaje impresionante que te envuelve. ¡Ojalá cada mañana me despertara con estas vistas! 


Vista desde el baño de la habitación "Horta de Sant Joan",
Hotel Mas de la Serra
En cuanto al aislamiento acústico, las escaleras flotantes de madera son muy ruidosas, hacen que retumben los pasos, así que pronto por la mañana ya se oye a la gente que se va de senderismo o las tareas de limpieza. Sólo hay 9 habitaciones, así que pocos clientes a la vez, aunque según la suerte del momento, pueden haber ruidos puntuales, de niños o duchas que no facilitan la relajación.

El ático es un salón común con terraza y carrito de consumición self service, ideal para relajarse en verano, como la piscina desbordante. Da ganas de volver sólo por experimentar esa sensación de “paraíso natural” en época estival. Hay también un baño turco y masajes bajo previa reserva, una sala de cine que no tuvimos el tiempo de ver. No faltan libros e información turística de la zona tanto en la entrada del hotel como en las habitaciones. Y Luis se encarga de aconsejar e indicar lo que se puede ver.
Salón común, Hotel Mas de la Serra


Ático sala común, barra self service, Hotel Mas de la Serra

Piscina desbordante, Hotel Mas de la Serra
Por el tema de las comidas, el desayuno (de 9h a 11h) está incluido y se trata de un pequeño buffet libre en el segundo comedor al que se accede por una escalerita de hormigón . No está a la altura esperada de un Mas rural, y hay que pedir en cocina que repongan porque según la hora, no queda casi de nada. Aunque eso sí, cuando aparece Luis o su hijo que ayuda en vacaciones, nos preguntan si deseamos huevos revueltos con bacon. 
Luego hay zumo de naranja natural muy apreciable, algo de embutido no siempre de todo, como sobrasada, queso y jamón, y croissants, algo duros eso sí, y panecillos pero sin tostadora a mano, hay veces que hay que pedir que los tuesten. En la mesa ya está la mantequilla y dos confituras en cuencos.
Las mesas y sillas de comedor que parece ser, sirven para la terraza en verano, no son adecuadas para el tipo de suelo, y resultan muy incómodas.


Desayuno buffet del Hotel Mas de la Serra, segundo comedor
(imagen web) 

Por las cenas, no hay muchos lugares a los que acudir cerca, así que no queda otra después de un día largo de excursionismo que quedarse en el hotel para cenar, y el menú de 32€ sin iva, es igual de abusivo que el de la habitación ya que es impuesto (sorpresa), y no hay opción de media pensión. Eso sí, La cocina es de gastronomía tradicional de calidad y deliciosa. Jenny es una gran cocinera.

Decoración comedor del Hotel Mas de la Serra
Cena Hotel Mas de la Serra

Postre Hotel Mas de la Serra
Pensamos que este hotel parece ser más una segunda residencia para el propietario y sus amigos, más que para recibir huéspedes turistas. Podría ser un hotel de 5 estrellas en vez de 3 si hubieran muchas mejoras de comodidad y atención a los pequeños detalles. A los gerentes les supera la cantidad de faena por falta de personal, lo que confiesan ellos mismos. 
La verdad que el trato recibido por parte de Luis y su familia es muy cercano, y en gran parte responsable de la satisfacción del cliente. Hacen todo lo posible para atender y contentar al huésped. Pero puede que no sea suficiente con la competencia que empieza a despertar por la región y a calidad-precio mucho más asequible ofreciendo. 
No dudo en que una mansión así requiere de mucho dinero para su mantenimiento, pero una mejor inversión para solventar los fallos puede hacer que el hotel sea reconocido en un futuro como el mejor de la comarca y su precio sea más acorde a sus prestaciones. 


Hotel Mas de la Serra

El Hotel se puede alquilar entero para grupos, y disponer de éste libremente, por lo que en verano, suele estar reservado casi toda la temporada. Creo que es la mejor opción para disfrutar del establecimiento y todo lo que ofrece su entorno. 


Terraza y piscina Hotel Mas de la Serra (imagen web)

En resumen, estoy satisfecha por la experiencia, pero antes de repetir, buscaría una mejor oferta por mejores comodidades, porque creo que ni el entorno ni la hospitalidad compensan la falta de oferta de tarifa según temporada.










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