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martes, 14 de enero de 2014

Nochebuena en Morella


Por fin de vuelta en el blog, y lo primero es desearos ¡un feliz año 2014 a todos!
Después de reponernos de las fiestas, encuentro un momento libre para contaros, como os prometí, todo sobre nuestra Navidad en Castellón y la ruta del Maestrazgo.

El viaje hasta Morella fue tranquilo, nos esperábamos más gente por la carretera, pero parece ser que por esos rincones de la región, todo iba a estar más tranquilo.
Ya estamos llegando, y a lo lejos ya divisamos la silueta de Morella con su castillo reinando desde lo alto. La carretera es bastante sinuosa ya que se trata de subir la montaña hasta el pueblo, pero siendo prudentes, no hay riesgo, pasan camiones ya que es ruta obligada hacia los demás pueblos de la zona, así que el último tramo no se hace pesado por ser bastante ancho y bien señalizado.
Morella
Nos dirigimos al Portal de Sant Mateu para ir a nuestro hotel, Hotel el Cid, cuyo acceso es muy fácil por ese portal ya que está justo al lado, y se puede aparcar delante con la comodidad de no tener que arrastrar el equipaje por todo el pueblo, como para la mayoría de los otros hoteles ubicados dentro de las calles del pueblo. 
Portal de Sant Mateu, Morella
Nos dirigimos a la entrada dónde no hay nadie en recepción, pero la chica del bar del mismo hotel se acerca a atendernos, se ve que se ocupa ella de todo. Muy amable, se acuerda de que hemos hablado por teléfono por cuestión de un malentendido con Booking y la reserva que teníamos con el primer hotel que elegimos. En su momento, Booking nos avisó al día siguiente de que la reserva estaba cancelada porque el hotel estaba en overbooking, así que nos decidimos por el Hotel el Cid. Resulta que de overbooking nada! me llama esta chica recepcionista diciéndome que conoce al regente de dicho hotel, la Fonda Moreno, y parece ser que tenemos entonces dos reservas hechas, pero ese hotel está de vacaciones en estas fechas igual que casi todos. Me quedo desconcertada diciéndole que esa reserva se había cancelado desde el día siguiente y que si el dueño de la Fonda no estaba al corriente, sería por un fallo de comunicación entre Booking, el intermediario, y éste. En fin, que todo arreglado, no hay ningún problema, más bien se aseguraban de que no nos encontráramos sin habitación.
Volviendo al Hotel el Cid, la chica muy servicial nos da informaciones turísticas del lugar con plano y rutas a seguir, cosa que ya tenía como siempre, pero se agradece mucho tal afán de hacer la estancia más agradable posible al visitante. Y nos entrega un secador porque no hay en la habitación. Nos avisa de que puede que no durmamos mucho porque tienen una fiesta de Nochebuena en el hotel hasta las 4 de la madrugada. Y como a la mañana siguiente no habrá nadie trabajando, nos indica que dejemos la llave en el mostrador de recepción. Así que arreglamos cuentas ya y tranquilos. 

Estamos alojados en la 4ª planta, la última habitación, o sea que se agradece el detalle por estar lo más lejos posible del ruido de la fiesta. 
Lo primero que nos llama la atención al abrir la puerta de la habitación es el perfume que llena la estancia. Huele bien, a limpio, pero para mi gusto es demasiado embriagador y puede resultar algo molesto. La decoración está muy bien, moderna, estilo Ikea, se ve todo muy limpio, no falta de nada, tiene todo lo esencial: armario, tv un poco pequeña, mesa de escritorio con una silla, buena calefacción, y buen edredón. Hay un balcón con mesita y dos sillas y con unas vistas muy bonitas sobre el paisaje y la muralla, podemos ver nuestro coche abajo
. El baño es amplio con buena ducha de obra, y cuenta con un taburete y productos de aseo, vasos y distribuidor de jabón de manos. Y hay buena calefacción que tenemos que bajar porque hace demasiado calor. 
Hotel el Cid, Morella


Hotel el Cid, Morella


Vistas desde la habitación 403, Hotel el Cid, Morella
Dejamos el equipaje en su sitio, y ya listos para subir hasta el restaurante Casa palacio Marqués de Cruilles dónde había reservado una mesa para comer, ante el temor a que estuviera todo lleno, ya que Morella es muy turístico, me esperaba las calles repletas de gente paseando y disfrutando de la Navidad en el lugar. Pero claro ya con la información de la recepcionista del hotel diciéndonos que esto estaba muy tranquilo en estas fechas, me asombró aún más ver que no había ni un alma paseando! Más que algún gatito morellano...
Bueno vamos a poder hacer fotos con total tranquilidad.


Subimos las escaleras de la Cuesta de San Juan, Hace un poco de frío, así que entramos rápido en calor con el ejercicio. Vemos algún rincón como el pequeño barrio de los judíos y callejuelas sinuosas y escalones por aquí por allá. No es un pueblo que se pueda visitar con silla de ruedas, por desgracia no está nada habilitado, pero tampoco requiere ser un atleta si se va con tranquilidad. Rezamos para que aguante sin llover todo el día a pesar de la anunciada tormenta. Llegamos a la Basílica de Santa María la Mayor, y nos queda un cuarto de hora para poder visitarla antes de las 14h cuando cierra, así que aprovechamos y nos cuesta 2,50€ la entrada con visita del museo, bastante gracioso la descripción de la entrada dónde pone "donativo" ¿creía que un donativo era voluntario?

La Basílica es muy bonita, con una escalera esculpida preciosa, merece la pena ser vista.

Cuesta de San Juan, Morella
Basílica de Santa María la Mayor, Morella



Ya nos vamos para el restaurante siguiendo por la misma calle todo recto, se ubica en la plaza dónde la entrada del castillo. Entramos en un comedor pequeño y nos atiende una señora diciéndonos que nos sentemos dónde queramos, así que lo hacemos cerca de la estufita eléctrica. Ya llega el regente del local, se llama Pere o Pedro (en castellano). La verdad, reservé en este restaurante porque tenía buenas apreciaciones en Tripadvisor, y no nos ha defraudado en absoluto. Pere es una persona encantadora, habla mucho, eso sí. Mientras su hija, cocinaba en la cocina abajo, él nos estuvo explicando todo lo que hace, su fábrica de patés caseros, comida preparada, y las famosas croquetas morellanas de distintos sabores que tienen forma de empanadas. Es hijo de los dueños del restaurante Casa Pere de la calle Blascó, calle principal de Morella. Nos dice que hace de comercial el mismo por todo el mundo si hace falta, y con esa facilidad de comunicación, no me extraña que haga tantos contactos.

Hay varios menús de diferentes precios entre los cuales elegir, con carnes de caza y más platos. Elegimos el primero de 12€ que está muy bien, queríamos comer ligero para no estar empachado antes de la cena de Nochebuena que nos esperaba en el Daluan, siendo el primero de la lista de Morella en Tripadvisor, bueno según lo que se busque claro. Y nos decidimos por la sopa morellana y las croquetas de primero. La sopa está de escándalo! Y eso que yo no soy de platos de cuchara. Es la sopa que hacen ellos en la fábrica, se puede comprar ahí mismo, viene en un bote de cristal, y sabe muy rica! Las croquetas están buenas también, aunque un pelín aceitosas en ese momento. Pere nos invita a probar otra croqueta de espinacas y queso, es un hombre como pocos. Sigue contándonos su historia, su filosofía de vida, y la comida se hace amena e interesante.
Casa Marqués de Cruilles, Morella
Restaurante Marqués de Cruilles, Morella
Sopa y croquetas morellanas, Casa marqués de Cruilles
De segundo, queremos el bacalao y el pollo. Está todo delicioso, bueno a mi el bacalao no me agrada el sabor fuerte a ajo que tiene, pero es la salsa que lleva, y yo tengo mi buen trozo de pollo que se deshace en la boca, con unas patatitas fritas. De postre, un flan casero y una cuajada con trocitos de turrón pasan muy bien. La comida nos sale por 24€ bebidas incluidas, o sea que muy bien.
Estamos solos en el pequeño comedor con Pere y su familia igual de encantadora, y el dueño de una fábrica de licores de Tortosa, probamos el licor de arroz y muy bueno. Pero nos cuenta que el día antes, todo estaba lleno, sobretodo el patio y la sala cerrada con carpa que tienen abajo, pero hoy está todo más que tranquilo, eso va así, nunca se sabe, nos dice. El baño se encuentra abajo cruzando el patio, es bonito, de estilo rústico. Pere ha tenido que reformar buena parte de la casa, y está quedando muy bonita. Ya acabamos, y nos regala un botecito de paté de queso de su fábrica, es todo un detalle. Nos intercambiamos teléfonos y como si fuéramos amigos de toda la vida, nos dice que lo llamemos por cualquier cosa que necesitemos. Yo les agradezco tanta simpatía, la verdad que no es común un recibimiento tan caluroso sin conocerte de nada, sabiendo que los habitantes del lugar suelen ser cerrados, según él mismo, nos gustó mucho empezar tan bien las fiestas, así que les deseo mucha suerte a Pere y a su familia, y a ver si como nos propuso, volvemos pronto para probar otro de sus buenos platos. 
Si queréis comer bien y a buen precio, os recomiendo el restaurante Casa Marqués de Cruilles. Supongo que en verano, comer en el patio será una gozada aunque parece que en agosto está todo lleno, así que ya sabéis, ¡reservad antes! a mi me costó encontrar el número de teléfono, a base de insistir buscando, conseguí dar con el número de su amigo, dueño del palacio, quién me proporcionó el número de móvil de Pere, así que aquí os lo dejo: 682270253.
Le sugerí a Pere que construyera una web para hacer publicidad, sobretodo sabiendo que tiene casas rurales cerca, porque por culpa de la falta de información, acude menos gente. Y me dijo que pensaba hacerlo en un futuro, pero que era tarea ardua para poder anunciarlo todo, pero según él ya se promocionaba y hacía contactos con sus viajes y conocidos. Yo creo que de cara al público, nunca está de más promocionarse en Internet. En muchos países, todo se hace por ese medio, y hay que tomar conciencia de la potencia de esta herramienta para cualquier negocio.

Ya basta de entretenernos que aún hay que visitar Morella y el tiempo está empeorando, frío, ráfagas de viento, mientras no llueva, algo podremos hacer. Por desgracia, parece que todos los monumentos están cerrados por estas fechas, eso que el 24 no es fiesta, se supone que empieza por la noche. Así que nos quedamos sin poder subir a las ruinas del castillo. Con el aire que hace, tampoco creo que hubiera sido muy agradable, bueno si volvemos por aquí, tendremos cositas para ver. Decidimos disfrutar de un paseo por las calles laberínticas siguiendo nuestro pequeño plano. 
Calle Blascó, Morella
Torres de San Miguel, Morella
Acueducto Romano, Morella


Y pensando en la mañana siguiente, por miedo a aventurarnos con tiempo inestable por las calles y escaleras del pueblo y encontrarnos con que todo estuviera cerrado, ya que los pubs (hay varios en Morella) iban a estar de fiesta toda la noche, lo mejor sería prever algo para desayunar en la habitación del hotel. Teníamos bollos para la casa rural que nos esperaba más adelante, pero queríamos probar los pastelitos de morella llamados Flaons, así que nos paramos a comprar dos (2,40€ los dos), son unas empanadillas dulces rellenas de queso y almendra. 
Flaons, Morella

Paseamos toda la tarde, la calles siguieron igual de desérticas. A las 17h30, ya habíamos dado la vuelta al pueblo así que con el frío helado, nos fuimos al hotel a descansar y esperar la hora de prepararnos para la cena. 
Ya nos vamos para el Daluan, esperando que la cena no nos decepcione, ya que en Tripadvisor hay comentarios diversos sobre el lugar. El restaurante está indicado al principio del Callejón Cárcel, y se encuentra en una calle estrecha y oscura. La fachada estaba muy bien decorada para la fecha, y los geranios colgando de los balcones le daba mucha alegría.

Restaurante Daluan, Morella
La sala está en la primera planta por escalera, nos recibe la dueña, y nos enseña nuestra mesa en el rinconcito, perfecto. El menú parece contundente, pero nos esperamos a que sean pequeños bocados gastronómicos  más acordes al tipo de local y cocina habitual, según los comentarios leídos.
Empezamos con los aperitivos, como su nombre indica, nos esperamos algo para picar. El chef se dirige a nuestra mesa sin a penas saludarnos con un simple "hola" en voz baja. Estamos en Navidad y hay gente que ha hecho bastantes kilómetros para venir a cenar a su local en Nochebuena, y no puede poner un poco más de alegría en el recibimiento? No sé, no digo que pegara satos pero algo más de entusiasmo y buena cara simplemente hubieran sido lo suyo para empezar de buena manera. 
En fin, nos deja una pizarra con unas lonchas de jamón no ibérico, y distintos quesos de la zona, suponemos. Viene una camarera muy joven, parece que es muy tímida, nos sorprende un poco. Y nos deja un plato lleno de langostinos. La cantidad parece exagerada para dos personas y teniendo en cuenta que se trata de un aperitivo. Mi marido se pone las botas, yo prefiero dejar sitio para poder probar el resto. La sala ya se llena de comensales, y lo cierto es que son todos vecinos de la zona conocidos por los dueños del restaurante. Parece que somos los únicos forasteros. 
Aperitivo de jamón y quesos, Restaurante Daluan, Morella
El servicio se hace rápido porque la camarera está en todo momento muy atenta a cada mesa, en algún momento se vuelve hasta un poco incómodo ver cómo observa sin parar. Entiendo que es un único menú pero no creo que sea más difícil que en días habituales cuando la sala se llena y tienen que servir diferentes platos.
Llega el siguiente aperitivo, y es el más acorde a lo que estábamos esperando: un bocadito original de "turrón" de foie con galleta de pistacho. Esto ya empieza a gustarnos más. 
Turrón de foie con galleta de pistacho, Daluan, Morella
Pero ahora llega un plato de ensalada templada de jamón, queso y chispa de mermelada de tomate. la verdad que no encontramos el sentido de servir una ensalada con los mismos ingredientes ya probados. Algo más de inspiración y creatividad no hubiera estado de más. 
Ya viene el entrante, aunque ya empezábamos a estar llenos con tantos aperitivos desmesurados, y con el perfume recurrente en Morella (como en el hotel) de las servilletas de tela que confunden y poco adecuado para degustar. Y de acuerdo que en el menú pone: "canelones de carne Daluan". Bueno, sabiendo que es el entrante y que por lo tanto faltan más platos por comer, nos esperabamos algo de una medida razonable, . Pues no! nos encontramos cada uno con una cazuela de barro con 3 canelones de tamaño normal bañados en una especie de salsa bechamel líquida. Nos parece que el menú no está nada acertado. Primero que sea navidad, no significa que tengamos que cenar unos canelones y menos de noche., y segundo, si quieres hacer algo tradicional, puedes inspirarte de los platos típicos, pero no veníamos a comer una cena casera sino algo diferente, inusual, para recordar y para tener ganas de volver.
Ahora, la verdad es que los canelones están deliciosos, y la salsa aunque no lo parezca por la consistencia muy líquida, igual, es muy ligera y delicada en boca. Como aún nos quedan más platos, porque a saber qué tipo de estómago tendrán los demás... Pues decido comerme un solo canelón. La dueña nos quita los platos, y le digo que prefiero reservarme para probarlo todo, y me dice bromeando que "es que no hay nada más".
Traen lo que llama crujiente de bacalao con cebolla confitada con miel. La verdad que la vista de tanta comida,, un buen trozo de pescado, después de los canelones, no me parece apetecible. Si bien lo pruebo y me quedo muy decepcionada por el plato. la cocción del bacalao no es la adecuada ya que está demasiado hecho, aunque el de mi marido está bien. Y desde luego hay demasiada cebolla, lo que no es agradable en boca. El crujiente a penas se nota ya que se trata de una fina capa de pasta filo. Vamos que mi plato se va casi como ha venido. Pienso que la carne que viene a continuación compensará al pescado y espero sobretodo no haber desperdiciado mis dos otros canelones esperando algo que no estaba a la altura de mis expectativas.
Crujiente de bacalao con cebolla confitada con miel, Daluan, Morella
Nos traen un vasito de sorbete de limón al cava, y nos dice la dueña que eso nos resfrescará para seguir. Pues la verdad que de fresco nada! está tibio, y al ser líquido no puede refrescar tanto como en forma de bola de helado. Llega la carne, ternera angus con verduritas de temporada. El plato es más bien común, hay una rodaja de ternera estilo Tall rodo, una loncha fina, y que sea angus o no, la verdad que no se notaba. Y eso sí viene con un toque de alegría por el color de las verduras. Pero la carne, una vez más demasiado hecha! sabe a hígado y empalaga, otra decepción. Por lo contrario, los guisantes frescos muy buenos! 
Ternera angus con verduritas de temporada, Daluan, Morella
Muchos platos se han devuelto llenos, hasta hay comensales que piden que no les traigan la carne, porque lógicamente el menú es desmesurado, normalmente o das a elegir "carne o pescado", no las dos cosas más de entrante canelones, es una barbaridad y más, un desperdicio de comida! No logramos entender la falta de conciencia de cantidades. Creo que por mucho que se hubieran atenido a platos más o menos típicos o fáciles para la fecha, podían haber demostrado más moderación con ofrecer pequeñas raciones de cada plato y con una presentación o estructura más creativa viniendo de un chef profesor de cocina, es lo que esperábamos, algo especial para una noche especial. 
A ver si el postre por lo menos pone la guinda. Bueno, la presentación es algo más trabajada, pero la tarta de mazapán y frutos rojos con gelatina de mistela es tan empalagosa que se queda pegada a la cuchara y lo poco que se consigue despegar se queda en los dientes. Está buena de sabor pero no es el postre adecuado después de una cena tan pesada. 
Tarta de mazapán, chocolate y frutos rojos, y gelatina de mistela, Daluan, Morella
Pedimos café y yo una manzanilla a ver si me ayuda a digerir, y por si fuera poco, nos traen ocho bombones de chocolate y dos canelones de pasta filo y queso fresco. Se agradece la atención, pero no nos cabe nada más en el estómago. Pedimos que nos los envuelvan para llevar como hacen otros que ellos se llevaron buena parte del menú.

Si hablamos del precio del menú, la verdad que es inmejorable ya que son 30€ por persona sin bebidas, o sea nos salió por 69€ los dos, está bien por esta fecha. Pero por desgracia, una buena cena no se resume a una cantidad excesiva ni a cenar lo habitual de estas fechas, sino en un lugar que se supone de gastronomía selectiva, moderno, del que hasta Pere de la Casa Marqués de Cruilles nos dijo que si buscábamos una cena original con una cocina moderna, no nos decepcionaría. Pues lo sentimos mucho, pero así nos sentimos. La calidad de la comida en general buena aunque con varios errores de cocción en mi caso, y la cena no ha sido memorable si no fuera por nuestra propia alegría del momento.

Al despedirnos del lugar, le decimos a la dueña que hemos querido probar de los mejores restaurantes valorados en Morella por Tripadvisor y en vez de sentirse alagada o desearnos que lo hayamos disfrutado, nos suelta que "bueno eso según quién lo valora, que a veces se tiene un mal día, como ella tuvo alguna vez, y se refleja en los comentarios". Nos quedamos un poco perplejos por su reflexión. Personalmente, si tengo un mal día, no lo pago con nadie, y si voy al restaurante es para disfrutarlo no con ganas de criticar con mala fe. 
Y una cosa es basarse únicamente en comentarios escasos y ofensivos sin argumentos reales, y otra, que sean comentarios que se repiten y bien argumentados. Porque un cliente puede tener un mal día, pero un restaurante no! Y tampoco hay que despreciar a ningún cliente ya sea porque no es de la zona y no lo conoces. O porque simplemente a pesar de la evidente falta de acierto en la elaboración del menú (por tantos platos devueltos llenos), sean tan soberbios como para creer que no se merecen crítica alguna, sino que es el cliente quién no sabe apreciar lo que se le "ofrece". 
Creo que siempre hay que mostrarse precavido y algo humilde. De eso trata cualquier negocio, estar atento a la demanda, a la reacción de los clientes quienes sean, y a las consecuencias de los posibles errores. Con prepotencia no se logra nada y menos rectificar, y tratando de hacer pasar a los clientes por poco sabios en la materia con reflexiones de ese estilo, tampoco es de lo más acertado. Y más cuando antes nos han dicho en otro restaurante que el jefe del Daluan parece querer competir por ser el número uno de Tripadvisor. Pues todo lo que sube, baja , así que mejor que no se relaje. 
Reservé en este restaurante con la idea de que podría ser excepcional, y lo cierto es que no lo recomendaría. Por supuesto, no he probado ir en ningún otro día, así que no puedo opinar sino sólo para esta gran ocasión que era la Nochebuena. Conozco a gente originaria de la zona que dice nunca haber ido a comer ahí porque no es lo que buscan, si quieres comer bien, no es él que te recomiendan. Supongo que como todo, depende de gustos y de lo que se espere de una buena comida, en ese caso queríamos algo poco habitual y acorde con raciones normales, lo probamos y no quedamos satisfechos, y tampoco me apetecería volver a probar en otra ocasión porque el trato no me ha parecido tampoco a la altura, no fue desagradable pero me pareció poco sincero y escaso. Creo que en todo lo que se hace hay que creer en sí mismo y hay que ponerle pasión, si aburre, o no se aceptan críticas ni reconocen fallos, lo más probable es que el negocio no triunfe como debería. Pero como siempre, no es más que la opinión de dos amateurs en gastronomía, sin embargo con muchos años de experiencia.

Bueno, la cena se queda en otra experiencia y anécdotas, y como no nos apetece ir a bailar entre los vecinos de Morella, y no nos queda ni un sitio diminuto en el estómago para tomar algo, nos vamos directos al hotel. 
No nos molestó demasiado ningún ruido más que él del viento que movía algo en la azotea con violencia, pero descansamos bastante bien en general ya que al parecer sólo habían dos habitaciones más ocupadas, así que poco ruido vecinal.
Aunque para ser sincera, la comodidad de la cama es mejorable: el colchón de la habitación. 403 carece de firmeza y el somier rechina mucho, la almohada no es individual y es fina, aunque hay dos cojines que pueden ayudar a elevarla. Falta un espejo fuera del baño y mejor iluminado para el rostro, es toda una odisea para poder maquillarse. Y en la ducha se echa de menos una repisa y un mango con más presión que agua fina. Pero a parte esos detalles, volvería sin duda a alojarme en el Hotel Cid por calidad precio, (48€ la noche), creo que pocos hoteles ofrecen las mismas comodidades, incluso con más estrellas.


Vista nocturna desde el balcón del Hotel el Cid, Morella
Hotel el Cid, Morella
En resumen, Morella merece la pena ser visitada aunque en fechas menos señaladas para poder tener acceso a los diferentes monumentos. Casi nos chocó el hecho de que el pueblo estuviera tan desértico por estas fechas, creo que habría que promocionarlo no sólo para fin de año. Y en Booking aparecían todos los hoteles como "completos" dando a entender que el pueblo estaría lleno de turistas. Casi todo estaba cerrado por vacaciones hasta antes de Nochevieja: restaurantes y monumentos, sabiendo que el lugar vive principalmente de turismo, y no todo el mundo lo celebra en familia, es decepcionante, aunque con alegría pudimos disfrutar de las calles de Morella, y de la gentileza de algunos de sus gentes, como Pere del "Marqués de Cruilles". Parece que en Morella, La Navidad sólo es para los habitantes de la localidad, y después de cenar, lo celebran juntos con fiestas en los pubs del pueblo. 
Entiendo que los hoteleros quieran pasarlo también en familia, pero si se elige esta rama profesional, se sabe que hay algunos inconvenientes, y lo lógico es aprovechar todas las fiestas. Cada vez más hay gente que pasan las fechas fuera de casa, en pareja o incluso familias que se desplazan, creo que muchos negocios pierden dinero, y más cuando la mayoría ni tienen su propia web. 
Y por estar todo cerrado en estas fechas, tuvimos que cancelar nuestra segunda noche en el Hotel el Cid de Morella ante la casi certeza de encontrarnos sin ningún restaurante abierto el día de Navidad. De verdad que no sé cómo sobrevive un pueblo cuya economía se basa en el turismo, cuando está "tan muerto" en fechas señaladas como la Navidad, debería estar repleto de turistas las dos semanas navideñas y no sólo la Nochevieja, si así fue. Ojalà sobreviva con lo que ganen en verano o el resto del año suponiendo que las demás fiestas no sean menospreciadas de igual forma. Y que no digan que no hay demanda, porque dónde hay buena publicidad, siempre se tiene ganas de acudir y más cuando hay un presupuesto ajustado todo el año en estos tiempos, uno elige a conciencia.

Continua en la próxima entrada...a Todolella!








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